Sociedad

Comenzará el tercer juicio por delitos lesa humanidad en La Rioja

Por Eduardo Nelson German · 16 de agosto de 2013 · 19:19

Está previsto que el 4 de noviembre se inicie el proceso por el asesinato del ex obispo de esa provincia, Enrique Angelelli. Hace exactamente un año, comenzó el segundo juicio por los asesinatos de los «Mártires del Chamical», como se los llamó a los curas Carlos Murias y Gabriel Longueville.escanear0010

La Rioja realizó hasta el momento tres juicios por delitos de lesa humanidad durante la dictadura cívico militar, y está previsto que el 4 de noviembre se inicie el proceso por el asesinato del ex obispo de esa provincia, Enrique Angelelli.

El 14 de septiembre de 2010 el ex cabo primero del Ejército José Rodríguez, quien cumple sentencia en cárcel común en el Servicio Penitenciario provincial de La Rioja, fue condenado a 20 años de prisión por el asesinato del conscripto Roberto Villafañe perpetrado el 30 de agosto de 1976.

En esta causa también estaba acusado el represor Luciano Benjamín Menéndez, por ser el comandante del III Cuerpo del Ejército y responsable de todos los centros clandestinos de detención que funcionaron en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán, pero como ocurrió en más de una ocasión fue sapardo del juicio por razones de salud.

Hace exactamente un año, comenzó el segundo juicio por los asesinatos de los «Mártires del Chamical», como se los llamó a los curas Carlos Murias y Gabriel Longueville.

El Tribunal Oral Federal de La Rioja condenó, el 7 diciembre de 2012, a prisión perpetua en cárcel común a los represores Luciano Benjamín Menéndez, Luis Fernando Estrella y Domingo Benito Vera, al encontrarlos culpables de los homicidios de ambos sacerdotes.

Menéndez cumple esta condena en el penal de Ezeiza, donde ya está alojado en cumplimiento de otras sentencias, mientras que Estrella y Vera la cumplen en la cárcel riojana, sede del Servicio Penitenciario Provincial.

Carlos Murias, franciscano conventual, y Gabriel Longueville, presbítero de nacionalidad francesa, se hallaban al momento de ser secuestrados y asesinados en la parroquia del departamento riojano de Chamical, donde trabajaban comprometidos con la pastoral social del ex obispo Enrique Angelelli, también asesinado por la dictadura militar.