Los alumnos ocuparon el rectorado en reclamo de la reincorporación de unos 50 docentes cesanteados, pero como adelantó LPO, exigen además que se vaya el rector. El gobernador pidió atender el reclamo pero mandó policías a desactivar la toma. El riesgo de volver a perder.
El gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, pidió al rector de Universidad Héctor Tello reincorporar a los 50 docentes cesanteados, medida que provocó un reclamo de los alumnos que terminó con la toma del rectorado y el pedido de renuncia de la máxima autoridad.
La protesta se desató la semana pasada al conocerse los despidos, pero como suele ocurrir en las movilizaciones estudiantiles, fue tomando vuelo y el martes tuvo su pico máximo con una movilización de 3 mil docentes en la capital.
Como adelantó LPO, en un primer momento la toma se redujo a la escuela de Arquitectura, pero desde ayer los alumnos también ocuparon el rectorado e impidieron que Beder Herrera continúe sin hacerse cargo del conflicto, con la excusa de que la Universidad es nacional y nada tiene que ver con su Gobierno
Según publicó el diario El Independiente de La Rioja, Beder Herrera le pidió a Tello que “derogue la medida, destituya a los docentes y restituya la paz”.
El gobernador admitió así el riesgo de tener una toma universitaria en plena campaña electoral y luego de una derrota en las primarias con el radical Julio Martínez, la primera de la historia del peronismo riojano.
“Tiene un miedo bárbaro, pero cuando le pidieron policías los mandó”, dijo a LPO una fuente de la protesta estudiantil, que agregó otros reclamos históricos como la creación de un comedor universitario y el boleto estudiantil.
Pero Tello no cedió: hoy aclaró que no renunciará y desmintió y desmintió las cesantías, la mayoría de ellas, según las denuncias, recaídas sobre docentes de avanzada edad y por lo tanto con los sueldos más altos.
Los docentes aseguran que la Universidad está manejada por sus hijos, sobre todo una de ellas que está formando como sucesora. “En mayo hubo elecciones y fui ganador”, se defendió.
Pero admitió que no podrá volver al rectorado hasta que “no se garantice la seguridad”. Los policías de Beder Herrara son su única ayuda, porque hasta ahora la justicia federal no contestó su pedido de intervención.



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