Tras el regreso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a sus funciones, por un lado, se reactivaron las conversaciones informales entre senadores por el pliego de ascenso del jefe del Ejército, general de División César Milani, a teniente general.
Sin embargo, las novedades acerca del futuro del general cristinista podrían venir desde el frente judicial, ya que es investigado por jueces federales de La Rioja y de Tucumán por presuntas violaciones a los derechos humanos. Mientras, el juez federal porteño Daniel Rafecas lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito, según fuentes judiciales y parlamentarias consultadas por Clarín.
Las fuentes afirmaron que, pese a las presiones del Gobierno y de sectores kirchneristas en la Justicia, alguno de estos jueces y fiscales tomaría decisiones procesales sobre Milani. En la Justicia se esperó a que pasaran las elecciones del 27 de octubre antes de avanzar con este tema sensible para la estrategia de derechos humanos K.
En marzo de 1977, fueron detenidos en La Rioja por un grupo de tareas del Ejército Ramón Olivera y su padre, Alfredo Olivera. Entre los militares responsables del operativo, se encontraba, presuntamente, el subteniente César Milani.
Ramón Olivera era un dibujante técnico que hacía trabajos sociales junto al asesinado obispo Enrique Angelelli. Dos días antes, el Ejército secuestró al papá de Olivera, como forma de presionarlo para que se entregue.
Las dos detenciones ilegales de los Olivera son investigadas por el fiscal federal de La Rioja, Darío Illanes, quien deberá decidir si solicita al juez federal Daniel Herrera Piedrabuena la imputación de Milani como sospechoso.
Ramón Olivera, que hoy tiene 58 años, estuvo preso cuatro años y siete meses y sufrió varios simulacros de fusilamiento. Mientras que su papá fue liberado a los pocos días luego de ser torturado.
Ya en 1984, Olivera había denunciado a Milani por su detención ilegal ante la Comisión de Derechos Humanos de La Rioja. Es que, por casualidad, mientras estaba detenido Olivera se enteró de la identidad de su interrogador: “Milani me decía en la sala del juzgado que me habían cortado la carrera de subversivo”, declaró el denunciante.
Por otra parte, en el caso de la desaparición del soldado Alberto Agapito Ledo, ocurrida en junio de 1976; y que reveló Clarín a principios de año, el juez de Tucumán Daniel Bejas detuvo y procesó al mayor Esteban Sanguinetti, ex jefe del entonces subteniente Milani. Y está investigando el rol del actual jefe del Ejercito, que en principio habría fraguado un informe acerca de la deserción de Ledo.
El fiscal de esta causa también debe decidir si lo imputa, es otra de las alternativas que se manejaban en tribunales.
Mientras que el fiscal federal Jorge Di Lello lleva adelante una investigación penal sobre el general Milani por el supuesto delito de “enriquecimiento ilícito”.
En esta causa por enquecimiento ilícito, Milani contraatacó con un juicio por supuestas calumnias contra los legisladores Elisa Carrió, Graciela Ocaña y Manuel Garrido, entre otros. De las causas en las que es investigado el jefe del Ejército, la que más lo complica, por ahora, es la de Olivera, según las fuentes consultadas por Clarín.



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