Además de las producciones tradicionales y tan ligadas a la mesa de los argentinos, el ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, apuntará su atención a resolver las dificultades que atraviesan las distintas economías regionales ante la falta de competitividad y el cierre de mercados externos. Y para eso cuenta, además, con Javier Leonel Rodríguez, el flamante secretario de Coordinación Política del ministerio.
El reemplazante de Haroldo Lebed es un hombre cercano al ministro de Economía, Axel Kicillof, y trabajó desde 2012 en la subsecretaría de Planificación Económica, junto a Agusto Costa, el nombrado secretario de Comercio Interior, en la evaluación de las estructuras de costos y rentabilidad de cadenas de valor como la leche, yerba, azúcar, manzanas, peras, aceitunas, entre otras economías regionales.
Mientras tanto, abierto al diálogo con todos los sectores, con técnicos de su confianza ocupando cargos clave en la dependencia que maneja desde miércoles. Carlos Casamiquela, flamante ministro de Agricultura, tiene entre sus manos la tarea, para nada sencilla, de tratar de encauzar soluciones para el trigo y la carne. No habló mucho Casamiquela, pero dejó entender que ambas cadenas serán de las primeras que abordará con su equipo. Aún cuando en sus declaraciones públicas apenas minutos después de jurar, remarcó que la tarea estará en pos de incrementar la cantidad disponible para el mercado interno y los saldos exportables de las producciones.
Ambos sectores vienen sufriendo desde 2006 a esta parte fuertes intervenciones digitadas de manera directa desde la Secretaría de Comercio Interior, que comanda hasta el próximo lunes Guillermo Moreno, bajo el argumento de cuidar la mesa de los argentinos.
Precios al productor planchados, exportaciones trabadas, autorizaciones más que discrecionales para embarcar mercadería, transferencia de rentabilidad de la producción primaria a otros eslabones de la cadena y suba de precios al consumidor son parte de los problemas que atraviesan al trigo y a la ganadería.



