Repaso del estado de situación, alineamiento de la tropa, reclamos y algo de catarsis. Todo eso se mezcló en la reunión que una decena de candidatos a gobernador de la UCR tuvieron con el presidente del partido, Ernesto Sanz, y con Julio Cobos, los dos candidatos a presidente radicales del Frente Amplio-UNEN.
La cita fue anteanoche en el hotel Savoy de Congreso y reunió a postulantes que corren con buenas chances de desbancar al kirchnerismo en sus distritos. Estuvieron Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca), Julio Martínez (La Rioja), José Cano (Tucumán), Eduardo Costa (Santa Cruz), Francisco Torroba (La Pampa), Mario Barletta (Santa Fe), Ricardo Buryaille y Luis Naidenoff (Formosa). También participaron Gustavo González, de Misiones, el salteño Miguel Nanni y Martín Lousteau. Se sumaron el jefe del bloque en Diputados, Mario Negri, y Gerardo Morales, en su doble condición de jefe de la bancada en el Senado y candidato a gobernador de Jujuy. Faltaron, con aviso, la chaqueña Aída Ayala y el fueguino Federico Sciurano.
La mayoría ya cerró (o está cerca de) cerrar acuerdos con Mauricio Macri o Sergio Massa. De hecho, uno de los ejes de la reunión, que comenzó con la exposición de cada candidato sobre el panorama electoral en su provincia, fue ratificar la decisión de la UCR de aceptar alianzas locales con Pro, el Frente Renovador o el PJ para asegurar la mayor cantidad de gobernaciones.
La ratificación de ese rumbo derivó en una discusión ardua sobre la necesidad de evitar que las pujas por el armado de UNEN a nivel nacional derramen en la construcción de alianzas provinciales. «Aclaramos los tantos. Cada uno contó cómo y con quién está armando y cómo piensa seguir», relató a LA NACION uno de los presentes.
Más o menos directamente, los invitados buscaron poner sobre la mesa (y hacer jugar) el capital que manejan como posibles gobernadores a partir de 2015, como piezas clave del fortalecimiento del FAU. Todos hicieron hincapié en la importancia de que la UCR haga valer su oferta de candidatos y su peso territorial frente a sus socios. Y todo ello, más allá del debate todavía no resuelto sobre un eventual acuerdo con Macri a nivel nacional. «No podemos seguir empantanados en esa discusión y, menos, dejar que joda la campaña en las provincias», graficó otro comensal que disfrutó de la carne con papas y el helado, y vio pasar varias botellas de vino Nicasia.
Otro tema central fue el debate en torno al esquema de cinco candidatos a presidente. Varios verbalizaron su convicción de que insistir en una oferta tan amplia (además de Cobos y Sanz, son candidatos del FAU Hermes Binner, Elisa Carrió y «Pino» Solanas), no sólo no sirve, sino que además, se vuelve contraproducente. Sopesan que, mientras Macri, Massa y Daniel Scioli ya están claramente instalados, UNEN sigue siendo una «marca indefinida». «No podemos seguir perdiendo tiempo», razonan. Otros, con Sanz a la cabeza, insisten en que la variedad es una forma de ganar competitividad y demostrar transparencia. Sin embargo, unos y otros coinciden en que el tiempo dejará a dos o tres candidatos en el camino.
A todos les quedó claro que el calendario electoral presenta desafíos dispares. Hay provincias que desdoblan elecciones, en la que los acuerdos locales con el macrismo, Massa o el PJ disidente no presentan dificultad, como Tucumán o Catamarca, y otras, como Santa Cruz, La Pampa y Formosa, que elegirán gobernador y presidente el mismo día. ¿Cómo manejarán esas provincias la convivencia entre los acuerdos locales y su lealtad partidaria? Nadie tiene todavía la respuesta.
La idea de Sanz es hacer otra reunión con los representantes de las provincias en las que hay varios candidatos radicales, como Córdoba y Mendoza. La oferta para la provincia de Buenos Aires sigue siendo la gran incógnita.





