Sin Beder Herrera como candidato, el bederismo desaparece antes de las elecciones
Se cierra el año y Luis Beder Herrera dijo que hará lo lógico en una vida republicana: respetar la Constitución, que su gobierno modificó para dejar sin chances al destituido ex gobernador Ángel Maza.
La decisión democrática del mandatario provincial deja huérfano a todo su sector político, que sin rumbo desemboca en una interna sin precedentes en la administración provincial.
Solo Beder Herrera, por su forma de hacer política, construyó poder y relaciones, ya que después de él nadie aprendió y tampoco quiso armar un proyecto dentro del mismo proyecto.
Ir a una consulta popular para la modificación de la Constitución provincial habría sido una aventura casi imposible para el gobernador, quien tiene su adhesión como mandatario, aunque los números son más bajos del 64 por ciento, con el que logró su reelección.
Así los ministros y secretarios candidatos, lanzados por el propio gobernador, comenzaron a transitar un camino desconocido, ya que siempre lo hecho se hizo bajo el paragua de Beder Herrera y los recursos del Estado.
Hoy deben mostrarse con un proyecto para continuar lo hecho, según el deseo del gobernador, y conformar una estructura para afrontar los comicios, que posiblemente serán adelantados para el primer semestre del año próximo.
Tras un encuentro con el gobernador en la Residencia Oficial, el secretario general de FONIVA, Jorge Cáceres, consideró que “él va a seguir trabajando y la persona que elija la vamos a acompañar. La decisión la tiene él. Y a la persona que siga con este proyecto de Gobierno lo vamos a acompañar (como gremios del parque industrial), como así también le dijimos que hasta el último día de su mandato lo vamos a seguir acompañando”.
Pese al desarmado de las mesas, la interna es más interna dentro de la Casa de Gobierno.
El panorama en el bederismo es el siguiente:
Sergio Casas, el vicegobernador nunca quiso construir poder, bajo el argumento que pondría de malhumor al gobernador.
Claudio Saúl, es una figura “nueva” en la mediatizada política riojana, aunque es resistido por funcionarios del gobierno, como así también por los intendentes.
Néstor Bosetti, es el ministro “vedette” de la administración local. Sin embargo, los 1.000 millones que pasaron por sus manos no se traducen en votos. Llevó 200 militantes al acto por el Día de la Lealtad.
Javier Tineo, es peronista que no viene del peronismo. No ha logrado adeptos, pese al crecimiento abismal dentro del bederismo.
Alberto Paredes Urquiza, es el bederista más cercano al quintelismo y así trabaja. Su objetivo es ser intendente de la mano del sector de Ricardo Quintela.
Teresita Madera, es la “bendecida” por el gobernador. Pero las urnas nunca la acompañaron a la legisladora, que nació en la cuna de Teresita Luna.
Lázaro Fonzalida, un intendente de la vieja guardia, que su sueño es terminar su carrera política como senador.
Lo enumerado de cada uno de los posibles candidatos del bederismo se suma que han tenido desde el 2007 a la fecha una saturación en los medios y la monopolización del discurso político.
A ello hay que incorporarle que 14 intendentes están en las mismas condiciones que el gobernador, no pueden reelegirse. Y la Legislatura se renueva el 50 por ciento en departamentos que no son primordiales a la hora de buscar votos.
Por este motivo, sin Beder Herrera como candidato, el bederismo desaparece antes de las elecciones.