Ricardo Javier Ocampo, el “Maestro Amor”, fue sentenciado a 14 años de prisión por seis hechos de abuso sexual agravado en perjuicio de dos menores de edad que formaban parte de su comunidad, en un importante fallo judicial histórico para la provincia. Pero el autoproclamado “gurú” ya conocía lo que es estar tras las rejas.
Semanas atrás, mientras aún se desarrollaba el debate en su contra en las instalaciones de la Cámara Penal Nº 2, concedió una entrevista a diario El Esquiú, en la que entre otras cosas fue consultado respecto a su experiencia en los penitenciarios. Cabe recordar que el “facilitador espiritual” estuvo preso alrededor de un año entero, teniendo en cuenta las investigaciones en su contra abiertas en Catamarca y La Rioja.
En el penal local, fue compañero de celda del homicida -hoy con condena cumplida- Pablo Angelina, con quien compartió una denuncia contra guardiacárceles.
Sin conocer aún que el fallo del tribunal conformado por los jueces Luis Raúl Guillamondegui, Jorge Álvarez Morales y Rodolfo Bustamante le sería sumamente adverso, el riojano de 40 años sacó en limpio lo que hizo durante su estadía y reconoció que se dedicó a pensar en cómo protegerse para evitar volver a caer preso.
“No es fácil estar en una cárcel, evidentemente. Sin embargo creo que hice cosas positivas, por ejemplo, una de las cosas que hice fue pensar mucho en lo importante que es tener blindajes, ya sean jurídicos, legales y todo lo que represente un blindaje, para que cuando lleguen este tipo de casos se puedan desarrollar a través de los profesionales”, señaló Ocampo.
Según se pudo conocer de fuentes penitenciarias, apenas fue condenado el Maestro Amor llegó a la cárcel en un móvil de traslado. Alrededor de las 13.30 comenzó con los trámites de ingreso. De semblante sereno, fue escoltado hacia la torre central donde llenaron las fichas con los datos relevantes. Luego de otros procedimientos de rutina como la toma de huellas digitales y fotos, quedó alojado en el pabellón de admisión, un lugar de celdas unipersonales donde los recién llegados permanecen una semana como forma de adaptación. En este ínterin, son entrevistados por psicólogos, asistentes sociales y personal de seguridad, quienes relevan diversos informes.
“Lo otro que aprendí de la cárcel es que si bien es un lugar caótico, me mantuve en el mismo estado en el que estoy siempre, o sea calmo, a pesar de la angustia y de estar separado de mi familia y mi gente. Si vienen las emociones las reconozco, pero no dejo que me posean de tal manera que yo pierda la claridad mental, es como manejar el optimismo”, decía el gurú a El Esquiú.com durante la entrevista realizada a metros del Killa Hotel, ubicado en Coneta.
En el pabellón de admisión suele haber dos o tres internos. Los mismos no pueden verse ni tienen contacto físico, aunque a veces se comunican y charlan porque la cercanía entre las celdas se los permite.
“Cuando uno pasa por el frente (de la cárcel) piensa ‘todas las personas horribles están ahí’ y no es así, yo encontré personas muy lindas ahí adentro, de buenos valores y he podido disfrutar, en el sentido de tomar mate, de hablar de sus cosas. Ellos me contaban sus problemas y yo les contaba cosas mías […]. La cárcel es vista como algo muy monstruoso, lo que yo digo es que lo que la sociedad no acepta, lo tira ahí dentro también. Uno hace esa proyección. Es muy notorio porque toda oscuridad que la sociedad no quiere condensar o reconocer la tiene que proyectar en otro, porque así es más fácil llevarla”, reflexionaba Ocampo.
En La Rioja
“Cuando estuve en el penal de La Rioja yo me levantaba todos los días a hacer mis prácticas de yoga, Tai chi, meditaciones. Se empezó a prender uno y después otro, al tiempo éramos un salón completo. Me acuerdo que el comisario del penitenciario me dijo en tono de broma, ‘mire Ocampo, si a usted no lo libera el juez lo voy a liberar yo porque esto se está convirtiendo en su comunidad’”.
Ministro de culto
El fallo de los jueces sienta un gran precedente, puesto que por primera vez en la provincia se agravó un abuso sexual por la condición de “ministro de culto reconocido o no”.El fallo de los jueces sienta un gran precedente, puesto que por primera vez en la provincia se agravó un abuso sexual por la condición de “ministro de culto reconocido o no”.





