A máxima velocidad y con la coordinación de la Casa Rosada, el PJ prepara una cumbre para ofrendar un fuerte respaldo a Cristina Kirchner, en pleno tembladeral político por la muerte del fiscal Alberto Nisman.
La idea es exhibir a la estructura partidaria -gobernadores, gremialistas, intendentes y principales funcionarios- cerrando filas con la Presidenta, luego de las derivaciones que tuvo la denuncia en su contra por supuesto encubrimiento de Irán en la causa por el atentado contra la AMIA.
Así, el jefe del partido, Eduardo Fellner, y dirigentes históricos, como Juan Carlos Mazzón, con despacho en Balcarce 50, y el apoderado Jorge Landau fatigaron los teléfonos para garantizar una convocatoria amplia prevista para hoy, a las 17, en la casa nacional, en Matheu 130.
El dilema pasaba en las últimas horas por la elaboración de un documento para fijar una posición respecto del affaire que sacudió el tablero. Entre los mandatarios y caciques más tradicionales, primaba la vocación de hacer una declaración «moderada», con contundente apoyo a la Presidenta, pero sin caer en hipótesis o acusaciones flamígeras, que prefieren evadir.
De la redacción participaban varias manos, desde gobernadores hasta jóvenes de La Cámpora, que tuvieron fuerte presencia en la estrategia que trazó el oficialismo en la Cámara de Diputados. El bloque kirchnerista replicó el mensaje trazado en Olivos: apuntar contra el Grupo Clarín, por generar una «ventana de oportunidad», y a una interna de los servicios de inteligencia, con la mirada puesta en el papel de Antonio «Jaime» Stiusso, agente todopoderoso recientemente desplazado de la ex SIDE.
«Los únicos perjudicados somos nosotros, para el subconsciente de la clase media Cristina es responsable, es una locura», analizó ante LA NACION un dirigente partidario. Si bien en el interior el tema tuvo una repercusión menor que en los grandes centros urbanos, según la evaluación preliminar de la mayoría de los mandatarios, había resignación respecto de que el escándalo postergará las definiciones electorales y mellará las campañas.
Más allá de la incomodidad de ponerse en el centro de la escena en un panorama delicado, en el peronismo había consenso en plantar bandera y «blindar» a la Presidenta. «Nos salvamos juntos o nos hundimos juntos», sentenció un legislador experimentado en el oficio de sobrevivir.
Se espera que hoy asistan como emisarios del Gobierno, entre otros, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, también con cargo de vicepresidente primero del sello, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, al que Cristina bajó a último momento de la comitiva que viajaba a la asunción de Evo Morales, en Bolivia. También fueron invitados los aspirantes presidenciales Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Julián Domínguez, Sergio Urribarri y Agustín Rossi. Y las principales figuras del sindicalismo, incluido el mandamás de la CGT, Antonio Caló.
Hasta ahora, sólo el PJ bonaerense se había pronunciado después de la muerte del fiscal. En un comunicado, se enviaron condolencias a la familia por el «dolor y estupor que provoca un suicidio», dando por sentado que Nisman se quitó la vida, hecho que aún no fue dilucidado. «Será el Poder Judicial el que deberá investigar cuáles fueron las últimas comunicaciones y qué tuvieron que ver con los motivos del deceso», sostenía el texto firmado por el titular del peronismo provincial, el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza.
En el PJ, ayer descontaban que el pronunciamiento partidario deberá sentar una posición clara sobre lo que consideran una pesquisa «endeble» que salpica a la Presidenta y el canciller, Héctor Timerman, como ejecutores oficiales de un supuesto plan para canjear «impunidad» por un mayor intercambio comercial con Irán. Aseguraban, además, que debían «destacar» los «esfuerzos» de Néstor y Cristina por el esclarecimiento del ataque terrorista a la mutual judía.





