Leer un domingo de Pascuas que Julio Martínez, Ricardo Quintela, Eduardo Menem e Ismael Bordagaray no tienen ninguna posibilidad en el #5J traduce la preocupación del gobierno, a través de su candidato Sergio Casas.
Decir que Néstor Bosetti es el hombre que puede salvar al actual vicegobernador, que es el candidato oficial, se contradice que Luis Beder Herrera haya buscado a Carlos Menem para que sea quien encabeza la fórmula bederista-kirchnerista.
Creer que una página de diario cambia la opinión de la ciudadanía, con una venta mínima, habla a las claras que el gobierno perdió el rumbo.
Es muy fácil el análisis: el radical Julio Martínez no sale ni en la televisión ni en los diarios, y hoy la mayoría de los riojanos creen que tiene “grandes posibilidades” de ser el próximo gobernador.
Algo similar sucede con Quintela fusilado mediáticamente por el oficialismo, que es el mejor candidato peronista en La Rioja.
Martinez viene con aires triunfalistas desde las PASO del año pasado y de los sospechosos 700 votos que le dieron la victoria al oficialismo en las legislativas de octubre.
Ante ese resultado, el #8M dejó nada en la sociedad riojana por encima que le creen al sector de Néstor Bosetti, que pese a los pocos votos, hubo fraude.
En el caso de Quintela, el gobierno se preocupó por lo que podría acontecer con el #12A y mandó a un partido (ONG) que responde a Alberto Paredes Urquiza para que presente un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia, con el fin que se frene la avanzada quintelista.
La Intendencia aliada con casi todos los sectores no bederistas de la Capital prometían triplicar los guarismos del #8M con el propósito de marcar la cancha, previo al llamado a los comicios provinciales del #5J.
Por ello, el bederismo afronta el peligro de perder el control de la provincia dentro de tres meses, ya que la división favorece a la verdadera oposición representada por Martínez, quien es uno de los dirigentes con mejor imagen en la provincia.
Martínez no solo podría ganar Capital –si tiene el guiño del quintelismo- como así también Chilecito- sino también se podría quedar con otros departamentos en donde sus caciques no tiene la posibilidad de ir por otro mandato.
El sector de Beder Herrera juega con el terror al sostener que el radical no podría gobernar con una Legislatura netamente peronista, aunque no considera que el intendente capitalino sea el virtual vicegobernador para que haya tranquilidad en los próximos 16 años.
La decisión de desdoblar lleva a la oposición en aglutinarse y dejar de lado los cargos que son secundarios a la hora de hablar que tomarían el control político e institucional de la provincia por casi dos décadas.



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