El peronismo en su conjunto no oculta el temor de perder en las elecciones
9 de la mañana. Hotel de la zona del macrocentro. Llegan algunos intendentes del interior. La pregunta de rigor ¿Qué hacen un martes en la Capital? La respuesta que sorprende: “Catarsis”.
14 de la tarde. Reconocido resto bar. Arriba un grupo de diputados. La misma pregunta y respuesta.
El peronismo está preocupadísimo por los resultados del domingo 5 de julio. Acusa en privado a la mala estrategia política del gobernador, ya que creen que ha perdido el olfato dentro de la estructura de poder.
Le cargan todas las responsabilidades desde el mismo día que decidió convocar a elecciones internas bederistas para el 8 de marzo, para que luego fuera tan solo el 10% del padrón electoral.
Los caciques del interior creen que ese domingo fue el quiebre de Luis Beder Herrera con la sociedad, pese que hubo en la cancha un vicegobernador y dos ministros para que solo unos 20 mil riojanos fueran a las urnas, según el informe policial.
De esa interna salió un candidato “flaco”, como lo catalogan, para ser el sucesor del hombre que hace más de 30 años está en el poder de La Rioja. Se trata de Sergio Casas, un dirigente que no habla, no enamora, solo cumple órdenes para llegar al 5 de julio. Atrás de él está Néstor Bosetti, un ministro rechazado por casi todos los intendentes y diputados, como la dirigencia, que solo resta votos al espectro oficial.
Ese descontento se transmite a la sociedad, que será quien decida al sucesor del actual mandatario, en donde el peronismo se presenta dividido, pese a las selfies de los fines de semana en la finca La Seis.
La primera en reconocer que algo no funciona fue la senadora nacional kirchnerista, Teresita Luna, al afirmar que Julio Martínez, actual diputado nacional por Fuerza Cívica Riojana, lidera las encuestas. Las palabras de la legisladora, hoy aliada a Beder Herrera, dejaron frío al periodista de Radio La Red, ya que lo decía a menos de 24 horas de haber almorzado en Anguinán.
Luego habló el ex senador Eduardo Menem, quien fue más cauto a la hora de dar una opinión, aunque dijo que el radical es un rival de cuidado. Lo decía luego de haberse bajado de su candidatura a gobernador, a raíz de la estrategia bederista de potenciar a su hermano Carlos.
Quien le puso el toque particular fue también el ex diputado nacional Jorge Yoma, al manifestar que es una vergüenza que el peronismo se una, por lo menos en selfie, por el temor que significa que Fuerza Cívica Riojana pueda ganar en las elecciones del de julio.
Las opiniones surgen luego de dos encuentros entre Beder Herrera y Ricardo Quintela, que solo ellos saben lo que dialogaron por casi tres horas, especialmente el viernes pasado.
Voceros del gobernador afirman que hubo un ofrecimiento para que sea candidato a diputado nacional, pero el intendente ratificó su candidatura a gobernador.
Otros bederistas consideraron que sería un error que Quintela no juegue en las elecciones provinciales debido a su presencia en el departamento Capital.
En la Residencia Oficial además aseguran que hay una encuesta con 5.000 casos en toda la provincia (un censo electoral), en donde la fórmula Casas-Bosetti tiene un 53% de intención de voto. Sin embargo, los intendentes y diputados no solo se ríen sino también sostienen que ni ellos tienen garantizados un triunfo en sus respectivos departamentos.
Por eso, los encuentros para “catarsis bederistas” son para hablar sobre que Martínez crece en todas las encuestas por los errores propios del gobierno. Y hasta dudan que el gobernador apueste a la continuidad del peronismo en el gobierno, al tener como antecedente lo sucedido en las PASO.
Entre café matinal y almuerzo, muchos dirigentes sospechan que Beder Herrera mantendría el poder solo con el triunfo de Julio Martínez.
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