Sergio Casas no tiene compañero de fórmula, ya que Ricardo Quintela pretende ser el candidato a gobernador. Por eso, Luis Beder Herrera no puede cerrar un acuerdo político con el intendente, mientras se ilusiona Néstor Bosetti de secundar al actual vicegobernador.
Quintela mantiene su candidatura a gobernador, ya que los tiempos de alianzas le dan oxígeno por lo menos 10 días más. En ese lapso evalúa el panorama electoral para decidir su participación en los comicios del 5 de julio, al tiempo que desde el lunes estará en Buenos Aires para reunirse con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Por este motivo, solo Casas y el diputado nacional por Fuerza Cívica Riojana, Julio Martínez, son los candidatos confirmados. El radical ya tiene su compañero de fórmula: es el intendente de Famatina, Ismael Bordagaray.
Así se reacomoda la dirigencia política, especialmente del peronismo, que habla con Martínez para buscar acuerdos luego del 5 de julio. Eso se da en el interior provincial, en donde hay sectores con posibilidades ciertas de tomar el control de los departamentos.
Mientras tanto, Casas solo hace lo que dispone Beder Herrera y eso pone nervioso a todo el peronismo, a raíz del posicionamiento electoral de la oposición, que tiene un solo objetivo: arrebatarle el poder el bederismo. De ser así, pedirá el gobierno el mismo lunes 6 de julio.
De esa forma, se da un enfrentamiento electoral: Casas (Beder Herrera) vs. Martínez con todos los sectores políticos opositores reales y los no bederistas, pese a ser justicialistas.
Frente a esto, Carlos Menem llega este viernes tras haberle ofrecido a Quintela llegar a un acuerdo. El intendente lo desechó, pero el ex presidente lo intentará otra vez. Arribará junto a su hija Zulemita, que se ha transformado en operadora política.
Zulemita se reúne con el gobernador en forma mensual y este miércoles no habría sido la excepción en un café cercano a su concesionaria del barrio porteño de Núñez. Si no fue Beder Herrera, habría sido un enviado bederista.
Hoy el bederismo necesita una tercera lista en la cancha, a raíz que Martínez está fuerte en la Capital, el principal departamento. El que define las elecciones por el crecimiento demográfico.
El gobierno ve un panorama complicado en Chilecito, que debería haber sido quien compensa una derrota bederista en la Capital. Sin embargo, las asambleas ciudadanas han provocado en el oeste un rechazo al gobierno provincial.
El panorama electoral para el bederismo es complicado debido que los intendentes, en su mayoría se van. Y los que pretenden llegar son los diputados con aspiraciones a las intendencias, pero no se hablan (están peleados políticamente). Es decir, que hay un campo orégano para la oposición que podría ser gobierno en algunos departamentos. De darse, ya no sería sorpresa por los sondeos que se conocen.



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