Cambiemos, el frente con el cual Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió irán a las PASO del 9 de agosto, replicó la alianza nacional en 22 de los 24 distritos electorales para dar batalla por las bancas que se renuevan en el Congreso nacional.
En 13 de estas 22 jurisdicciones se avanza en la confección de listas de unidad, en tanto en el resto habrá competencia en las urnas y serán los ciudadanos los que definan cómo serán las boletas que llegarán a octubre.
Por otra parte, no hubo alianza UCR-Pro-Coalición Cívica en dos provincias. En Santa Fe, los radicales son socios del socialismo en el gobernante Frente Progresista, que este domingo arriesga el poder provincial en una elección que aparece muy pareja con el macrismo.
Por ello, la UCR santafesina decidió junto al socialismo llevar boleta corta en las elecciones nacionales, sin adherir ni a la candidatura presidencial de Margarita Stolbizer (bancada por el Partido Socialista), ni a la de Sanz. El Pro, por su parte, impulsará como senador a Carlos Reutemann, quien se colgará de la boleta de Macri y tendrá así la posibilidad de tener “arrastre” nacional.
Tampoco hay triple alianza en Misiones, la provincia del presidente del Pro nacional, Humberto Schiavone. La tensión entre los radicales y el macrismo explotó pocas horas antes de que venza el plazo para anotar frentes electorales. Ambas fuerzas decidieron enfrentarse para disputar la gobernación y las bancas en el Congreso.
Buena sintonía
Como contrapartida, el arreglo entre los radicales y Macri para formar listas de unidad abarca a gran parte del país. El mismo incluiría a la Coalición Cívica en casi todos los casos. Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Mendoza, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Jujuy, Formosa, Corrientes, Chaco, Entre Ríos (por la gobernación se enfrentará el macrista Alfredo De Angeli y el radical Atilio Benedetti, pero en lo nacional habrá una sola nómina) y provincia de Buenos Aires (el Pro se quedará con seis de los once cargos “entrables”, la UCR con tres y a la CC se le ofrecieron dos, pero Carrió amenaza con presentar su propia boleta).
Es decir que en más de la mitad del país la UCR y el Pro están cerca de un acuerdo pleno.
En el otro grupo de provincias, macristas y radicales se darán pelea en las urnas. El caso más destacado es la Ciudad de Buenos Aires, donde Macri apuesta a quedarse con todo y sólo permitirá que debajo de su boleta presidencial vayan candidatos a diputados del Pro.
Los radicales y los cívicos deberán colgarse -respectivamente- de Sanz y Carrió y superar el 1,5% de los votos para poder entrar en la lista que llegará a octubre. Algo que parece difícil a priori.
Por otra parte, y finalmente, habrá competencia más equitativa en siete distritos, ya que los candidatos de todos los partidos podrán ir pegados tanto a la boleta de Macri como de Sanz y Carrió. Se trata de las provincias de La Pampa, San Luis, Tierra del Fuego, Neuquén, San Juan, Salta y Santiago del Estero.



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