Los gobernadores rodean a Scioli ante el repliegue del cristinismo al Congreso

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La mudanza del kirchnerismo ortodoxo de la Casa Rosada al Congreso de la Nación provocó un movimiento paralelo en el peronismo que se aceleró en los últimos días. Gobernadores justicialistas incrementaron sus contactos para respaldar la campaña de Daniel Scioli y actuar como una barrera de contención en una eventual administración nacional del gobernador bonaerense.

El comportamiento que podría tener el cristinismo tras el desembarco en el Parlamento, con Carlos Zannini y Máximo Kirchner como principales referentes, es materia de especulación entre los mandatarios provinciales. ¿Condicionará ese nuevo polo de poder un eventual gobierno de Scioli?

En el sciolismo nadie cree en esa posibilidad. No habrá una liga de gobernadores, sino un trato distinto, advierten. El plan de Scioli es empoderarlos. «Voy a ser uno más», repite el gobernador en cada charla. Sus pares tampoco imaginan un doble comando. Hace unos días, en un encuentro reservado, tres mandatarios provinciales -del norte y centro del país- analizaron durante varias horas el escenario futuro.

«Destacaron la generosidad que tuvo Cristina. Le puso al vice, sí, pero después no lo molestó. Incluso está haciendo la campaña con él», contó a LA NACION un testigo de la reunión.

Scioli está seguro de que podrá convencer a aquellos que aún lo miran con recelo. El ejemplo de Gabriel Mariotto, que pasó del kirchnerismo extremo al sciolismo más furioso, se repite como un mantra en las oficinas del Banco Provincia en el centro porteño, sede del equipo de campaña del mandatario bonaerense.

«¡Ahora resulta que vivimos en un país parlamentarista!», reaccionó un vocero de Scioli ante la consulta. Y agregó: «Están maximizando a Zannini y subestimando a Daniel; ésta no es una sociedad vicepresidencialista… Scioli va a heredar una cuota enorme de poder que hoy está en manos de Cristina».

Pero por las dudas son varios los gobernadores que ya recorren el país en su nombre. Juan Manuel Urtubey es uno de ellos. El salteño se presenta casi como un jefe de campaña de Scioli. En las últimas semanas coincidieron en algunas recorridas, como por ejemplo en Santa Fe.

«Juan [Urtubey] está armando y recorriendo el país para Scioli», dijeron a LA NACION fuentes cercanas al gobernador norteño. En ese sentido se explica también su presencia esta semana en el lanzamiento de Martín Insaurralde en Lomas.

Pero el cristinismo no será la única fuerza que ingrese en el Congreso en la próxima elección. Las listas incluyen algunos mandatarios como José Luis Gioja (San Juan) y Maurice Closs (Misiones), ambos con una estrecha relación con Scioli.

«Cristina movió al Congreso gente que ocupa cargos clave como Kicillof o Bossio, pero no creo que lo haya hecho con la intención de condicionarlo. Con ese criterio, los gobernadores que ingresan en el Parlamento serían más útiles ahí que en un nuevo gabinete. No veo un Congreso conflictivo», analizó un colaborador de extrema confianza de uno de los mandatarios cuyo nombre suena para integrar un eventual gobierno de Scioli.

Los gobernadores no tienen dudas, Scioli no protagonizará cambios de «fondo», sino de «formas». Así, descuentan que las banderas del kirchnerismo, entre las que destacan a la Asignación Universal, Aerolíneas Argentinas y la nacionalización del sistema jubilatorio, continuarán.

«El peronismo es muy práctico. Nunca existió el doble comando, si no preguntale a Menem o a Duhalde. Al que está arriba se lo respeta», expresó un consultor permanente de uno de los mandatarios provinciales que ocupará un escaño el próximo año.

Dentro de las especulaciones que se ciernen sobre Scioli está la conformación de un eventual gabinete. Algunos especulan que ahí podrían recaer algunos gobernadores -Gioja, Closs y Francisco Pérez son mencionados-, para darle un carácter federal a la administración. Del sciolismo también se descuenta que estarán presentes Alberto Pérez, Silvina Batakis, Alejandro Collia, Oscar Cuartango y Gustavo Marangoni.

En ese escenario en el sciolismo destacaron la salida del general César Milani. «Muchos problemas se van despejando», aseguraron, y adelantaron que otros podrían seguir ese camino; en esa lista apareció un nombre hasta ahora impensado: el del titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, uno de los hombres más poderosos del kirchnerismo..