A pesar de la mejora en el ánimo de los consumidores, la mayoría de los hogares argentinos continúa avizorando una crisis para el año próximo. De acuerdo con un estudio privado sobre el comportamiento y las tendencias de los consumidores, dos tercios de los argentinos consideran como «muy o bastante probable» que el país atraviese una crisis económica en 2016. La buena noticia es que hace un año el porcentaje de personas que pronosticaba un escenario problemático trepaba al 77%.
Los datos se desprenden del estudio de Pulso Social que elabora todos los años la consultora CCR sobre la base de encuestas de consumidores, focus groups y datos de auditorías de mercado. En CCR destacan como un clásico que la visión que tienen los consumidores sobre la economía personal siempre es más positiva que la mirada que tienen sobre la economía del país, con diferencias que pueden superar los diez puntos.
«Sigue la mirada crítica sobre la situación económica del país, más de la mitad opina que es mala o muy mala. La novedad es el grado de incertidumbre a futuro que se observa: dos de cada diez encuestados no pueden definir lo que esperan para 2016», explicaron en CCR.
Otro dato que da cuenta de una mejora en el clima de consumo es la baja en la estimación de la inflación. Hace un año, el promedio de inflación anual que proyectaban los consumidores argentinos había trepado al 49%, es decir, más de diez puntos por encima del número final que arrojó el índice del Congreso elaborado sobre la base de los datos de consultoras privadas.
En CCR igualmente precisan que los datos de 2014 correspondían al mes de abril, es decir, poco después de la devaluación del peso producida en enero de ese año, que impactó muy duro en el costo de vida. Este año, en cambio, los hogares proyectan para todo 2015 una inflación de 38%, lo que implica once puntos menos que en la medición realizada el año anterior.
El cambio positivo de perspectivas también se ve reflejado en los pagos realizados con tarjeta de crédito. Un porcentaje no desdeñable de los consumidores (15%) admitió que está volviendo a usar la tarjeta a partir del plan oficial Ahora 12, que ofrece la posibilidad de comprar en doce cuotas sin interés productos de fabricación nacional, en un contexto de inflación por encima del 25% anual. De un año al otro, además, hubo una baja considerable en el número de hogares que dejaron de pagar el resumen completo de la tarjeta. En 2014 el porcentaje de familias que se veían obligadas a refinanciar sus compras llegaba al 27% y un año después el índice cayó al 15%.
Sin reactivación
Las mejores perspectivas económicas, igualmente, no se tradujeron, al menos hasta ahora, en una reactivación marcada del consumo, que no logra repuntar desde fines de 2013.
En los primeros cinco meses de este año, las ventas de productos de la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza) acumularon una baja del 1,2% en unidades, tomando en cuenta todos los comercios. Y en el caso específico del llamado canal tradicional -que reúne a pequeños negocios, almacenes de barrios y autoservicios- la baja acumulada en 2015 llega al 2,6%.
«Confiamos en que puede haber una recuperación a partir de este mes gracias a la llegada a los bolsillos de los consumidores de los aumentos salariales pactados en paritarias», explicó José Amodei, director de CCR.





