Sociedad

Monseñor Colombo recordó a monseñor Angelelli como “un incansable servidor de su pueblo”

Por Eduardo Nelson German · 4 de agosto de 2015 · 07:43

19004El obispo de La Rioja, monseñor Oscar Colombo, hizo suyo el llamado del papa Francisco a recordar a quienes “predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre, que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares incluso hasta el martirio”.

El prelado presidió el sábado una misa en Punta de Los Llanos, el lugar donde hace 39 años, un 4 de agosto, fue encontrado sin vida tirado en el asfalto monseñor Enrique Angelelli, tercer obispo de La Rioja.

“Lo evocamos en esta Eucaristía en la cual Cristo nos parte su Palabra y su Pan y nos reconocemos Pueblo de Dios en camino, hermanos en Aquél que nos sale al encuentro y nos abraza con su paz”.

Al reflexionar sobre textos bíblicos del día, el prelado dijo que al contemplar la experiencia del pueblo judío en camino, “advertimos el precio de la libertad, que siempre nos desafía a arriesgar y confiar. Arriesgamos aunque no nos faltan dudas y vacilaciones, creemos con el corazón aunque nuestras fuerzas nos abandonan y somos frágiles”.

“Ponemos nuestra confianza en Aquél que nos invitó a salir de la cómoda seguridad de no ser, de no vivir, de no poder amar, para comenzar a crecer en nuestra identidad de hijos de Dios, hermanos de todos y señores de las cosas que nos puso a disposición para nuestro bien”, agregó.

Monseñor Colombo sostuvo que “el encuentro con Cristo, con su Palabra y su Pan, siempre nos hace crecer en libertad, en vida y en dignidad. Como el pueblo peregrino en el desierto, nuestras opciones y decisiones se fortalecen cuando nos encontramos con el Señor que nos saca de la esterilidad de nuestras vanidades y omnipotencias para hermanarnos definitivamente en su sangre”.

“En este nuevo aniversario del asesinato de monseñor Angelelli, no dejemos de agradecer el don de su vida, testimonio entregado a esta Iglesia particular como una herencia sagrada y que siempre nos remite a Cristo, el buen Pastor, el Pan de Vida al que sirvió incansablemente en su pueblo”, concluyó.