El gobernador electo en las últimas elecciones del 5 de julio afirmó que el mandatario saliente estará en la estructura de poder del nuevo gobierno, que asumirá el 10 de diciembre. Lo había dicho antes de ir a las urnas, en donde venció al radical Julio Martínez.
Con los votos contados, Sergio Casas sentará a Luis Beder Herrera a su lado en el próximo gobierno o través de funcionarios que él disponga. Así cerrará el primer acuerdo político e institucional por la nueva administración de la provincia.
En la Residencia II, el gobernador electo (actual vicegobernador) dejó en claro además que quien fue elegido para un cargo por el voto popular, lo cumplirá. De esas palabras surgen que si un diputado fue elegido para ese cargo, su función será legislar. Así sucederían con los intendentes, concejales y todo aquel que haya surgido del voto popular.
Una de las principales críticas de la sociedad, que lo ha transmitido en las urnas, es de los dirigentes multifacéticos que un día son diputado, al otro día ministro y al día siguiente intendente. Así se desvirtúa el sentido de la política, en donde el peronismo ha sentido la caída del acompañamiento electoral en los últimos años.
Si lo esbozado por Casas lo lleva a la realidad política sellará una impronta en la política riojana.
A los principales cargos podría sumar a dirigentes con experiencia y estirpe política, y fundamentalmente leales al proyecto de continuidad, que planteó en la campaña. Por eso, del acuerdo político con Beder Herrera, el referente de la política (y vigente) desde 1983.
Las palabras del gobernador electo retumbaron en las campañas mediáticas para limar a actuales dirigentes, mientras que los salvados de ese embate están complicados en su futuro político por la denuncia de Fuerza Cívica Riojana sobre la conducción de ONG´s que fueron denunciadas por el socio mayoritario del Nuevo Banco de La Rioja.
Casas empezó a empaparse de información sobre la bajada de recursos mediante ONG´s o fundaciones, especialmente por los mejoramientos habitacionales o erradicaciones de ranchos, que han sido una abultada caja para hacer política.
Un paso concreto sería solicitar la rendición de cuentas de esos fondos, que también la sociedad cuestiona, fundamentalmente en los departamentos Capital y Chilecito, en donde en los últimos comicios al peronismo no le ha ido bien.
Si la brisa que llega desde la Residencia II y que puede transformarse en fuerte viento (por decisiones que comenzarán a darse luego del 25 de octubre) dirán que el socio de Casas es Beder Herrera.




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