Desde el pico de 2011, las exportaciones no sólo han caído por el factor precios, sino también por la merma en cantidades despachadas, del orden del 14 % hasta 2015.
El efecto negativo del cepo operó por diversos canales: la brecha cambiaria incentivó la sub-facturación de exportaciones, potenciando el impacto del atraso cambiario en el mercado oficial; mientras que los controles sobre las importaciones dificultaron el abastecimiento de insumos y partes, al tiempo que encarecieron los fletes por la asimetría entre volúmenes exportados e importados.
Las provincias más afectadas fueron aquellas en las que hubo un descenso más marcado de exportaciones y en las que el sector externo tiene mayor ponderación en su Producto Bruto Geográfico. Así, Catamarca, Chubut y Santa Fé se encuentran entre las más perjudicadas, seguidas de cerca por Tucumán y San Juan. Entre las menos perjudicadas se tiene a Corrientes, Santiago del Estero, La Rioja y Formosa.
Hacia delante, la eventual eliminación del cepo y un reacomodamiento del tipo de cambio pueden proporcionar cierto alivio a las economías regionales. De todos modos, seguirá pesando el descenso en los precios internacionales y la recesiva coyuntura brasileña.



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