El gobierno provincial afirma que Luis Beder Herrera tiene una imagen negativa del 82%. Por este motivo, dice que Sergio Casas debe alejarse del ex gobernador.
El gobierno nacional le adelantó a Alberto Paredes Urquiza que no hay recursos. Por este motivo, el único camino se dirige a la administración casista.
Julio Martínez no tiene la pata peronista para llegar a la Casa de Gobierno. Por este motivo, debe coquetear con el justicialismo, el mismo de Carlos Menem y Beder Herrera.
Los intendentes dependen casi en forma exclusiva del Ministerio de Hacienda. Por este motivo, se pronuncian siempre a favor del gobierno de turno.
Los diputados quieren ser jefes comunales el año que viene. Por este motivo, le sonríen al casismo gobernante.
Por este motivo, hoy más que nunca: lo atamos con alambre.

Hoy Beder Herrera está fuera de la discusión y las miradas cada vez son más hacia el gobierno provincial que tendrá que lidiar con la gestión gubernamental y las internas de su administración, del peronismo y de la oposición.
Casas abrió la puerta de su despacho para que ingresen todos, menos el bederismo que lo llevó allí. Junto a su gente tendrá que transformarse en el piloto de tormenta en el marco de una crisis imperante en el país.
Tendrá que aceptar las críticas de Martínez sobre la transparencia de recursos y poner a disposición la información que solicite el brazo de Macri en La Rioja.
Previamente tendrá que actualizar la coparticipación municipal para contentar a Paredes Urquiza, pese que el discurso es la institucionalidad y la asunción de Felipe Álvarez. La municipalidad tiene muchísimos problemas financieros.
En ese ámbito también deberá hacer lo mismo con los 17 intendentes restantes, los que defendieron al peronismo de los ataques mediáticos y políticos en las buenas del macrismo.
Toda modificación de la coparticipación debe contar con el consenso de la Legislatura, ya que un peso de más o menos provocará discusiones internas. Y prestar mucha atención sobre las reacciones de Ricardo Quintela y Teresita Madera con las mismas ambiciones que los nuevos socios.
Se trata de un combo que levanta las banderas de la institucionalidad, que le hace falta muchísimo a la provincia, pero el fondo es el manejo de los recursos.
Antes los «Ok» de Beder Herrera autorizaban las transferencias, hoy el teléfono pasó a manos de Casas que deberá buscar que no se tense las relaciones institucionales y políticas para que el alambre no se corte.






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