El intendente de la Capital, el peronista macrista Alberto Paredes Urquiza se quedó sin discurso político con la desaparición del ex gobernador Luis Beder Herrera, con vistas a las elecciones generales del año próximo.
A pesar que fue la mano derecha del ex mandatario provincial, ya que ocupó la Secretaría General de la Gobernacion, el jefe comunal -aliado en Buenos Aires con el presidente Mauricio Macri y justicialista en La Rioja- se le perdió la brújula política para embanderar un discurso político que cautive al electorado y fundamentalmente, a los intendentes y diputados, claves para el armado de un proyecto electoral.
Acuciado por la situación financiera del municipio, Paredes Urquiza está entre la espada y la pared, ya que el gobierno nacional está en un momento económico muy complicado, y en la Provincia está alejado del gobernador Sergio Casas, quien tiene la última palabra para autorizar recursos extras a las municipalidades.
Pese a contar con $120 millones presupuestados por el gobierno nacional, que ya habrían sido gastados, la Intendencia habría pedido un nuevo auxilio, que generaría la reacción de los gobernadores peronistas.
La figura de Beder Herrera le sirvió a la hora de llamar la atención interna y externa en La Rioja. Sin embargo, ahora el protagonista es Casas, el dueño de la lapicera, rumbo a los comicios provinciales del 2019.





