El riojano no se desdice de sus frases sobre el final del mandato libertario y denuncia una «judicialización de la política». Sus guiños a Llaryora y Schiaretti para armar el post-kirchnerismo.
Ricardo Quintela decidió que no va a retroceder ni un centímetro. Tras el revuelo por sus declaraciones sobre la continuidad de Javier Milei, el gobernador de La Rioja volvió a la carga y advirtió que el país vive en una «olla a presión» por el ajuste. Lejos de pedir disculpas, el «Gitano» calificó sus dichos como una «visión política» basada en la destrucción de la industria y el comercio que ve a diario.
«No me puedo arrepentir. Estoy planteando una situación que visualizo: un descontento social que va creciendo», disparó Quintela. El riojano mandó a los libertarios a leer el preámbulo de la Constitución y chicaneó a la Casa Rosada por la denuncia del fiscal Carlos Stornelli: «Si quieren judicializar la política, que hagan lo que crean conveniente», desafió.
La rosca con el «Cordobesismo»
En un movimiento que sacude el tablero del PJ, Quintela admitió contactos frecuentes con Martín Llaryora. Aunque el peronismo de Córdoba históricamente se mantuvo alejado del kirchnerismo, el «Gitano» busca tender puentes bajo la premisa de que «el kirchnerismo no existió nunca», citando al propio Néstor Kirchner.
La estrategia es clara: Quintela quiere ser el articulador de una liga de gobernadores que incluya al cordobesismo para resistir el avance de Milei sobre las provincias. De hecho, no escatimó en elogios para Juan Schiaretti, a quien agradeció por favores pasados a La Rioja y con quien mantiene un «gran afecto».
Guerra total con los Menem
La interna local también arde. Quintela volvió a apuntar contra Martín Menem, a quien acusa de operar en las sombras para que a la provincia le vaya mal. «Él hace todo lo posible para que se me incendie La Rioja», denunció, sacando pecho por los aumentos salariales que dio su gestión (entre el 11% y 14%) frente al «bono miserable» de 50 mil pesos que otorgó la Nación.
El gobernador también le reclamó a los Menem por la deuda de 1400 millones de dólares que el Estado Nacional mantiene con la provincia por el punto de coparticipación perdido en el 88, un fondo que —según Quintela— reconocieron desde Alfonsín hasta Macri, pero que Milei decidió pisar.
El mensaje a Axel y la interna del PJ
Sobre la interna bonaerense, Quintela reveló que le pidió a Axel Kicillof que «salga de los límites de su provincia» y empiece a hablarle a todos los argentinos. Para el riojano, el peronismo tiene «seis o siete presidenciables» con experiencia de gestión, marcando un contraste con los «improvisados» que —según él— hoy manejan la economía bajo las órdenes de Sturzenegger y Caputo.
Finalmente, sobre la Ley de Glaciares, el gobernador explicó que sus legisladores votarán en contra de la provincialización, argumentando que es una vía libre para que intereses materiales pasen por encima del medio ambiente. Con este despliegue, Quintela se posiciona no solo como el enemigo número uno de los Menem, sino como el primer gobernador que se atreve a decir en voz alta lo que muchos en el PJ todavía susurran.





