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La Rioja muestra tasa de enrolamiento a Sala de 4 por encima de la media nacional

El objetivo 4 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada por 193 países, entre ellos la Argentina, establece: “Asegurar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante la vida para todos”. En tanto, su meta 4.2 esboza: “Asegurar que todas las niñas y todos los niños accedan a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y educación preescolar, para que estén preparados para la enseñanza primaria”.

En consonancia, la ley de educación argentina insta a la universalización de la educación en Sala de 3 años y a la obligación de escolarización en Sala de 4. Sin embargo, en el primer caso, sólo el 41 por ciento de los niños de esa edad está matriculado en el sistema educativo argentino, de acuerdo con la publicación “Education at a Glance 2019” de la OCDE. En Sala de 4, a pesar de la ley que estableció la obligatoriedad escolar, todavía el alcance no es total.

Incluso se observan grandes diferencias en los números de cada provincia respecto de las tasas de matriculación. La publicación “El acceso a la educación inicial en Argentina” del CIPPEC permite apreciar que seis provincias (Tierra del Fuego, La Rioja, Santa Cruz, Córdoba, Mendoza y Río Negro) muestran tasas de enrolamiento a Sala de 4 por encima de la media de la Argentina. Pero otras once no superan el 75 por ciento de la población estimada en esa franja etaria. Y en los casos más extremos de Neuquén, Formosa y Tucumán, dicha tasa apenas llega al 60 por ciento.

También se verifican grandes desigualdades entre las jurisdicciones al analizar lo que ocurre con la Sala de 3 años, con casos como la ciudad y la provincia de Buenos Aires, donde la tasa de matriculación llega al 65 y 59 por ciento, respectivamente. Mientras tanto, en el otro extremo, las provincias de San Juan, Tucumán, Misiones, Salta y Formosa revelan tasas inferiores al 10 por ciento de los niños de esa edad.

Si el análisis se profundiza aún más, teniendo en cuenta el estrato social de los niños en cuestión, también se observan importantes diferencias en la tasa de matriculación. Los datos del informe mencionado de CIPPEC muestran la desigualdad en la educación de nivel inicial.

La tasa de asistencia a salas de 3 de niños provenientes de hogares que pertenecen al quintil de mayor ingreso per cápita, de hecho, duplica a la de quienes provienen de hogares cuyo ingreso es compatible con el Quintil I, el más bajo. Además, se observa que, en los quintiles I y II, la tasa de asistencia es mayoritariamente a instituciones de gestión estatal. Por su parte, en los quintiles IV y V, prevalece la elección de le educación privada para la franja etaria analizada.

La Ley de Educación también brega por reducir las diferencias educativas provenientes del área geográfica de procedencia de los alumnos, y que no haya distinciones de calidad educativa relacionadas con el nivel socioeconómico del hogar del que provengan los estudiantes.

Por Gisela Lima. Subdirectora del Centro de Estudios de la Educación Argentina de la Universidad de Belgrano

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