Mientras la deuda con tarjetas de crédito en Argentina se disparó un 55% real en un año y roza los 20,3 billones, La Rioja se ubica en el extremo inferior del ranking de endeudamiento, un indicador de la baja penetración del crédito para cubrir el costo de vida.
La dependencia del crédito para afrontar los gastos cotidianos se ha profundizado en el último año en Argentina. Según los datos del Banco Central (BCRA), el stock de deuda con tarjetas de crédito creció un 55% real interanual, alcanzando más de 20,3 billones de pesos en julio de 2025.
Sin embargo, al analizar la deuda per cápita, el mapa del endeudamiento muestra claras diferencias, con La Rioja como un caso de excepción.
La Rioja, en el extremo del bajo endeudamiento
Mientras que la deuda promedio por habitante se dispara en los grandes centros urbanos y algunas provincias patagónicas, La Rioja registra el menor nivel de pasivos per cápita con tarjetas de crédito.
La deuda promedio por persona en La Rioja es de apenas 172.000 pesos, una cifra que la ubica al final del ranking, solo superando a Formosa (130.000 pesos) y Chaco (119.000 pesos).
El contraste es abismal con los líderes del endeudamiento:
- Ciudad de Buenos Aires: $1.257.000 por habitante.
- Santa Cruz: $748.000 por habitante.
¿Baja deuda o baja capacidad de consumo?
Para los analistas, la baja deuda en La Rioja puede leerse de dos maneras:
- Menor necesidad de financiamiento: Que la población riojana tiene ingresos suficientes para cubrir sus gastos diarios sin recurrir al crédito, lo cual es poco probable en el contexto de caída salarial.
- Baja penetración crediticia: La razón más aceptada es la baja bancarización o el acceso limitado al crédito formal, un problema estructural en muchas provincias del interior, que las deja fuera del espiral de deuda que reduce el límite de crédito disponible y obliga a las familias a hacer «ingeniería financiera» para llegar a fin de mes.
En todo el país, 11,5 millones de personas tienen deuda con tarjeta, de las cuales el 91,2% acarrea una deuda de apenas 30 días, lo que demuestra que la tarjeta se ha convertido en una herramienta para «completar el costo de vida diario».
La baja deuda per cápita de La Rioja es, en este contexto, un síntoma de una economía con menor acceso a los mecanismos de consumo financiado que hoy mantienen a flote los gastos de la clase media en el país.