El futuro de La Rioja tras la victoria de Milei: Lule Menem se consolida y el peronismo de Quintela queda acorralado por la dependencia financiera

Con el triunfo libertario, Lule Menem, subsecretario de Gestión Institucional de la Presidencia, se erige como la figura política más fuerte de la provincia y potencial artífice del camino de Martín Menem a la gobernación en 2027. Mientras, el gobernador Ricardo Quintela, sin posibilidad de reelección, enfrenta una crisis de caja y la amenaza de una auditoría sobre el modelo de «mini Venezuela» basado en la coparticipación federal.

La reciente victoria legislativa de La Libertad Avanza redefinió el tablero político en La Rioja, una de las provincias más sensibles al ajuste fiscal y la centralización del poder en Buenos Aires. El ascenso de Eduardo «Lule» Menem en su rol como subsecretario de Gestión Institucional en la Secretaría General de la Presidencia—encabezada por Karina Milei—, choca directamente con el fin del mandato del gobernador peronista Ricardo Quintela, dejando al oficialismo local en una posición de extrema vulnerabilidad de cara a 2027.


Lule Menem, pieza clave en la Casa Rosada y la mira en 2027

Eduardo «Lule» Menem se ha consolidado como el «brazo ejecutor y el armado artesanal» de La Libertad Avanza en la provincia. Su posición de funcionario clave en la Presidencia lo posiciona con un vínculo directo e irrestricto con la cúpula del poder, actuando como articulador en el territorio.

  • Construcción del liderazgo: Lule Menem fue uno de los «tres gatos locos» (junto a Karina Milei y Martín Menem) que iniciaron el partido en 2022, siendo La Rioja el «primer partido, distrito original» que armó La Libertad Avanza.
  • Proyección 2027: Con el gobernador Quintela sin posibilidad de reelección, la victoria libertaria en las legislativas le allana el camino a la figura más visible del espacio, Martín Menem (primo de Lule y actual presidente de la Cámara de Diputados), para disputar la gobernación en 2027. La familia Menem, de vuelta en la escena política riojana, capitaliza el descontento y la visibilidad presidencial.

Quintela, sin reelección y acorralado por la caja

La situación del gobernador Ricardo Quintela es doblemente compleja. Por un lado, no puede postularse a un nuevo mandato, y por el otro, enfrenta una crisis de caja marcada por la dependencia casi total de los recursos nacionales.

  • Modelo económico riesgoso: La provincia fue descrita por Martín Menem como un territorio «secuestrada por una asociación ilícita» y una «mini Venezuela», donde la única actividad económica relevante depende de la «coparticipación que manda Buenos Aires».
  • El apriete en los municipios: El sistema de clientelismo del peronismo local se basa en esta dependencia, donde la economía de los pueblos chicos depende del «intendente… el plan, la asistencia, el subsidio», lo que genera una población que se siente empobrecida y coaccionada.
  • La amenaza de auditoría: El conflicto entre la provincia y la Nación se intensifica con la posibilidad de que el gobierno libertario audite el uso de fondos, como el cuestionamiento por la construcción de «un camino que llega al campo del gobernador» con un costo estimado en «60 palos [millones de dólares]», equivalente a «un mes de coparticipación».

La Rioja en la encrucijada fiscal

La débil situación económica riojana, con la paralización de la obra pública y el impacto de la apertura de importaciones sobre las textiles, magnifica el problema político del peronismo.

  • Pérdida de empleo: La secretaria de Trabajo, Myriam Espinosa, alertó sobre los despidos en la constructora Maggiora y la textil Luxo, señalando que la falta de herramientas de contención laboral es una «clara consecuencia ya de la paralización de la obra pública».
  • Baja capacidad de defensa: La diputada Gabriela Pedrali reconoció la debilidad de la provincia en el Congreso, donde será «muy difícil poder parar… alguna de las de los proyectos de reformas que vienen», y donde La Rioja debe defenderse de «un gobierno que tomas medidas crueles y poco empáticos».

La combinación de la dependencia fiscal, el final del ciclo de Quintela y el avance libertario dejan al peronismo riojano en una encrucijada: sin un líder natural para 2027 y con el flujo de fondos nacionales bajo una revisión más estricta que nunca.