El gobernador Ricardo Quintela evalúa desprenderse del agente financiero provincial luego de que una auditoría interna revelara irregularidades en gastos. La drástica medida se enmarca en un contexto de deterioro estructural de la entidad, que arrastra años de pérdidas y cuya calificación depende enteramente de la salud financiera de La Rioja.
El gobierno de Ricardo Quintela estaría analizando la posibilidad de privatizar el Banco Rioja S.A.U., el banco de la provincia, una decisión que, de concretarse, marcaría un punto de inflexión en el modelo político-económico riojano. Fuentes oficiales confirmaron que esta evaluación surge tras una auditoría interna que habría detectado supuestas irregularidades en los gastos de la entidad bancaria.
Este análisis de venta se produce en un momento de doble crisis para el gobernador: la purga de todo su Gabinete tras la pírrica victoria electoral y una guerra abierta con la Nación por los recursos. La potencial privatización del Banco Rioja se presenta como una medida desesperada para aliviar la carga financiera de un activo que, según los analistas, no es rentable.
El peso muerto de la rentabilidad negativa
La viabilidad del Banco Rioja ha sido cuestionada por sus propios indicadores financieros. El informe de calificación de Moody’s Local, actualizado a julio de 2025, confirma la debilidad estructural que podría impulsar la decisión de Quintela:
- Pérdidas sostenidas: El banco ha presentado rentabilidad negativa en términos reales en los últimos ejercicios. El Retorno sobre el Capital (ROE) fue de -3,7% al cierre de 2024 y promedió -3,3% entre 2021 y 2023. Además, en los 12 meses finalizados en marzo de 2025, reportó un ROE negativo del 11,1%.
- Alta exposición provincial: La calificación del banco está intrínsecamente ligada a la salud financiera de La Rioja. La provincia, que depende altamente de las transferencias del Estado Nacional, no puede realizar aportes de capital en el corto plazo debido a su propia situación económico-financiera.
- Morosidad crítica: El débil entorno macroeconómico riojano seguirá presionando la morosidad, ya que los principales deudores son empresas y empleados públicos de La Rioja. A marzo de 2025, la mora ascendía al 6,4%.
La venta como terapia de shock: ¿deshacerse de un problema político?
La decisión de evaluar la venta es un síntoma de que Quintela podría estar buscando desprenderse de una herramienta que, además de generar pérdidas, se convirtió en un foco de presunta mala gestión por las supuestas irregularidades en gastos reveladas por la auditoría interna.
Al ser el banco el agente financiero, la Provincia es su accionista y responsable de su capitalización. Con LLA de Martín Menem respirándole en la nuca y un Gobierno nacional que busca auditar hasta el último peso en manos de la oposición, vender el banco podría ser visto como una forma de aliviar la carga fiscal y eliminar un flanco de ataque político.
El dilema de Quintela es claro: mantener el control político a través del banco, asumiendo su costo y riesgo, o priorizar el saneamiento fiscal, capitalizando un activo cuyo futuro es incierto sin una mejora sostenida en el desempeño financiero de la Provincia.
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