Inicio / Politica / El PJ cruje y La Rioja marca distancia: el “faltazo” al bloque en el Senado y la apuesta al escudo del Norte Grande

El PJ cruje y La Rioja marca distancia: el “faltazo” al bloque en el Senado y la apuesta al escudo del Norte Grande

Ricardo Quintela navega la crisis partidaria con una estrategia de supervivencia: mientras sus legisladores se mueven con autonomía del kirchnerismo duro, el gobernador se refugia en la liga de mandatarios para negociar fondos sin quedar atado a la suerte de CFK


El peronismo es hoy un manojo de problemas y La Rioja se encuentra en el epicentro de la tormenta perfecta. La falta de conducción nacional tras la derrota electoral de octubre, sumada a la asfixia financiera que impone la Casa Rosada, ha obligado a Ricardo Quintela a recalcular su estrategia: la prioridad ya no es la disciplina partidaria hacia el Instituto Patria, sino la supervivencia de la gestión provincial. En este ajedrez de fin de año, los gestos de los legisladores riojanos en el Congreso y el refugio en el Norte Grande son las señales de una provincia que empieza a jugar su propio partido.

La unidad en el PJ es endeble y los enojos abundan. Pero para el “Gitano”, el desafío es doble: debe contener la interna en su territorio y, al mismo tiempo, evitar que la ola expansiva de la pelea entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof lo arrastre. Bajo esta lógica, la provincia ha comenzado a emitir señales de autonomía que no pasan desapercibidas en el Congreso.

El mensaje del “faltazo”

El miércoles pasado, la cena de camaradería del bloque de senadores peronistas en la sede del PJ Nacional dejó una foto con ausencias más ruidosas que las presencias. Allí no estuvo el senador riojano Fernando Rejal, hombre de confianza de Quintela. Su silla vacía, junto a la de los catamarqueños y el puntano Fernando Salino —integrantes del espacio Convicción Federal—, fue un mensaje político en sí mismo.

Rejal, al igual que otros senadores del interior, empieza a mostrar incomodidad con la conducción del bloque de Fuerza Patria, dominado por la lógica del kirchnerismo duro. La ausencia se lee como una advertencia: si no hay contención ni debate interno, la unidad legislativa pende de un hilo. La Rioja necesita leyes y fondos, no obediencia debida a una estrategia confrontativa diseñada en Buenos Aires que, hasta ahora, no ha traído resultados.

La frase de la senadora jujeña Carolina Moises, “¿Unidad es con otros o con ellos mismos? Subordinación o traición”, resuena en los pasillos de la Casa de Gobierno en La Rioja. El hartazgo con el verticalismo de Cristina Kirchner es un sentimiento que crece entre los gobernadores del interior, quienes ven cómo la ex presidenta interviene en los PJ provinciales o toma decisiones unilaterales sin consultar las realidades locales.

El escudo del Norte Grande

Ante la debilidad estructural del PJ, Quintela ha encontrado un respirador artificial en la liga de gobernadores. La designación de su par catamarqueño, Raúl Jalil, como Presidente Pro Témpore del Consejo Nacional del Norte Grande, le da a La Rioja un interlocutor válido ante Javier Milei.

Jalil, quien mantiene un diálogo fluido con la Casa Rosada y se mueve con pragmatismo (a veces al límite de la ruptura con el bloque peronista), ha sido claro en sus pedidos al Gobierno central: Ricardo Quintela debe ser incluido en la negociación del Presupuesto 2026.

El pedido del Norte Grande no es solo político, es financiero. Exigen que la Nación transfiera la deuda de las cajas previsionales, un punto crítico para las arcas riojanas. Al ampararse en el bloque regional junto a provincias “dialoguistas” como Salta o Misiones, Quintela logra “deskirchnerizar” sus reclamos, presentándolos como una defensa del federalismo y no como una trinchera ideológica.

Un fin de año en el abismo

El escenario legislativo de diciembre será la prueba de fuego. Germán Martínez hace malabares en Diputados para evitar que la sangría de votos se profundice, pero los legisladores riojanos saben que su lealtad última está con su gobernador, no con el jefe de bloque.

Si Jalil y el santiagueño Gerardo Zamora deciden finalmente armar “rancho aparte” en el Congreso, la presión sobre los riojanos para sumarse a una construcción federal por fuera de la órbita de CFK será inmensa. Quintela, por ahora, hace equilibrio. Sabe que el ciclo del kirchnerismo hegemónico muestra signos de agotamiento y que, para llegar a 2027, La Rioja necesita garantizar la gobernabilidad hoy, aunque eso implique tensionar la cuerda con la “Jefa” y mirar con más cariño a sus vecinos del norte que al AMBA.

Descubre más desde Rioja Política

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo