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Semáforo rojo en el empleo: La Rioja perdió casi el 10% de sus puestos privados en blanco en una década

Un informe revela que la provincia integra el lote de los distritos que más trabajo formal destruyeron desde 2015. El contraste con el crecimiento de vecinas como Catamarca y la explosión de la informalidad como única válvula de escape.


La radiografía del mercado laboral argentino muestra una década perdida para el empleo de calidad, pero en La Rioja el diagnóstico es aún más severo. Mientras el país generó 3 millones de puestos impulsados casi exclusivamente por la informalidad y el sector público, la provincia gobernada por el peronismo sufrió un retroceso estructural: el empleo asalariado privado registrado cayó un 9,8% en los últimos diez años.

Los datos surgen de un cruce entre la Encuesta de Hogares del Indec y los registros de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. El análisis expone que La Rioja se ubica en el fondo de la tabla de desempeño, integrando el grupo de las once jurisdicciones que «achicaron» su sector privado formal, junto a provincias como Formosa y Santa Cruz.

El dato golpea con más fuerza al compararlo con la región. Mientras La Rioja destruía casi uno de cada diez empleos en blanco, su vecina Catamarca recorrió el camino inverso y creció un 11,2% en el mismo período, impulsada por la minería y la construcción. También Salta (+2,8%) y Córdoba (+3,9%) lograron esquivar la tendencia negativa.

La Rioja, a contramano

El informe detalla que, a nivel nacional, los puestos asalariados privados registrados cayeron en 32.800 personas respecto al pico de 2015. Sin embargo, la caída no fue homogénea.

La Rioja aparece como una de las grandes perdedoras del modelo económico de la última década. Con una baja del 9,8%, la provincia evidencia las dificultades de su entramado productivo para sostener puestos genuinos fuera de la órbita estatal.

La destrucción de empleo en sectores clave a nivel nacional explica parte de este fenómeno local. Rubros con fuerte incidencia histórica en la provincia, como Textiles, confecciones y calzado (que se desplomó un 31% en el país) y la Construcción (-1,96% anual), fueron los más castigados.

Informalidad y Estado: los refugios

Ante la falta de oportunidades en el sector privado formal, el mercado laboral riojano —al igual que el nacional— buscó refugio en dos sectores: la precariedad y el empleo público.

El reporte indica que, en todo el país, los puestos en relación de dependencia no declarados crecieron a una tasa del 3,38% anual, sumando 2,2 millones de personas «en negro» al sistema. A esto se suma el cuentapropismo y el monotributo, que incorporaron a 567.000 trabajadores.

El otro gran empleador fue el Estado. Los ocupados en el sector público (nacional, provincial y municipal) aumentaron en 340.000 personas en la última década. En provincias como La Rioja, donde el sector privado retrocede, esta dependencia se vuelve crítica.

El plan del Gobierno y la «industria del juicio»

El diagnóstico oficial apunta a que la legislación vigente, con más de 50 años sin cambios estructurales, y la «industria del juicio» han frenado la contratación.

Para el gobierno de Javier Milei, revertir números rojos como los de La Rioja requiere una reforma laboral profunda que baje los costos no salariales y brinde previsibilidad al empleador. Mientras tanto, la foto de 2025 muestra una provincia donde conseguir un empleo en blanco en una empresa privada es hoy más difícil que hace diez años.

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