La ministra de Seguridad negocia ausencias de radicales y aliados para garantizar la jura de Lorena Villaverde, acusada de vínculos narcos. El peronismo no dio quórum y se cayó la designación de Ricardo Guerra en la AGN.
El Senado vive horas frenéticas y contradictorias. Mientras Patricia Bullrich activa un operativo de «control de daños» para garantizar que este viernes jure una senadora libertaria impugnada por supuestos nexos con el narcotráfico, el peronismo sufrió una derrota que golpea directamente los intereses de La Rioja: por falta de quórum, se cayó la sesión para designar auditores y el exsenador riojano Ricardo Guerra se quedó sin cargo.
La ministra de Seguridad, convertida en la principal operadora política del Gobierno, está segura de tener los números para blindar a Lorena Villaverde. La rionegrina llega cuestionada por el PJ, que la acusa de vínculos con el narco Fred Machado y recuerda una antigua detención en Estados Unidos. Sin embargo, la estrategia oficialista no es convencer, sino apostar a las ausencias.
Bullrich necesita una mayoría simple de los presentes. Con la ayuda de un sector de la UCR (que votará dividido) y bloques provinciales, el oficialismo cree que logrará sentar a Villaverde en su banca, a pesar de que Unión por la Patria promete «escracharla» en cada sesión futura.
El golpe para La Rioja: Guerra, la víctima de la interna
Mientras el oficialismo pelea por sumar una banca, el peronismo perdió una oportunidad de oro para ocupar espacios de poder real. El bloque de Unión por la Patria no logró reunir las 37 voluntades para abrir la sesión del miércoles y tratar los cargos en la Auditoría General de la Nación (AGN).
Este fracaso tiene nombre y apellido en la política riojana: Ricardo Guerra. El exsenador era el candidato impulsado por el bloque Convicción Federal —donde tallan fuerte los intereses de las provincias peronistas no kirchneristas— para ocupar uno de los sillones en el organismo de control.
La interna fue feroz. El jefe del interbloque, José Mayans, quería renovar a Javier Fernández y ubicar a un asesor propio, Carlos Raúl Gutiérrez Ortiz. Sin embargo, la presión de los gobernadores y del bloque federal era ubicar a Guerra. Al caerse la sesión por falta de apoyo de los radicales y los partidos provinciales, la chance del riojano se diluyó, al menos hasta el próximo período ordinario.
Un cierre de año sin «leyes anti-DNU»
El paso en falso del peronismo también dejó a Javier Milei con una sonrisa: no se trataron las leyes para limitar los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), una herramienta que la Casa Rosada considera vital.
Ahora, la agenda legislativa mira hacia adelante con tres ejes que el Gobierno quiere apurar entre sidras y pan dulce:
- Presupuesto 2026: Buscan media sanción en Diputados el 12 de diciembre y ley en el Senado antes de fin de año.
- Reforma Laboral: El «Consejo de Mayo» terminó de delinearla y entraría el 9 de diciembre.
- Ley de Glaciares: Otro tema que asoma en la convocatoria a extraordinarias.
Para La Rioja, el saldo de la semana es negativo: sin ley de DNU que frene al Presidente y sin un hombre propio en la Auditoría para controlar los números de la Nación.





