«Hay que gestionar»: el giro de Jalil que rompe la liga del Norte y deja a Quintela más solo en su pelea contra Milei
El gobernador de Catamarca justificó su alianza con la Casa Rosada y pidió aprobar el Presupuesto. Mientras firma convenios de exportación con el Gobierno, su pragmatismo aísla a La Rioja, que mantiene la postura más dura de la región.
El mapa político del norte argentino cruje. El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, rompió el silencio tras confirmar su integración al nuevo interbloque de «gobernadores dialoguistas» y le envió un mensaje directo a la interna peronista: «La gente ha votado, hay que gestionar y en eso me van a encontrar».
En diálogo con la prensa y minutos antes de ingresar a la Casa Rosada para reunirse con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro Diego Santilli, Jalil defendió su estrategia de acercamiento a Javier Milei. Aunque aseguró que su movida «no significa tomar distancia del peronismo», en la práctica dinamita la estrategia de bloqueo que impulsaba el sector más duro, liderado hoy por el riojano Ricardo Quintela.
El impacto en La Rioja: soledad y contraste
La definición de Jalil tiene un efecto inmediato cruzando la frontera, en La Rioja. Mientras Quintela sostiene un discurso de confrontación total reclamando deudas de coparticipación y denunciando el ahogo financiero, su vecino y par peronista optó por el pragmatismo puro.
El contraste de gestiones es evidente:
- Catamarca (Jalil): Se llevó de la Casa Rosada un convenio con ARCA (ex AFIP) para simplificar exportaciones de empresas locales, reduciendo costos logísticos, idéntico al que consiguió Salta. Además, garantizó su apoyo al Presupuesto 2026: «Es importante que tengamos presupuesto», sentenció.
- La Rioja (Quintela): Queda ahora como el último bastión opositor del NOA, rodeado por provincias (Catamarca, Salta, Tucumán) que decidieron negociar gobernabilidad a cambio de obras y medidas económicas.
La ruptura del frente norteño
La decisión de Jalil de armar un «bloque de gobernadores» junto a Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo debilita la posición de fuerza que intentaba construir Quintela desde la liga de gobernadores del Norte Grande.
Sin los votos de los catamarqueños en el Congreso para rechazar leyes, la capacidad de daño del peronismo duro disminuye drásticamente. Jalil justificó su postura con una frase que resonará en la residencia oficial de La Rioja: «Hay que dialogar, buscar soluciones y retomar el camino de crecimiento».
Para el gobierno riojano, el escenario es complejo: sin aliados regionales dispuestos a ir al choque, la estrategia de resistencia fiscal y política contra Milei corre el riesgo de volverse testimonial, mientras sus vecinos comienzan a destrabar fondos y beneficios comerciales en los despachos de Balcarce 50.