La provincia se ubica en el «top 5» nacional de prevalencia de infecciones de transmisión sexual. El infectólogo Claudio Strasorier señaló que el diagnóstico de sífilis arrastra casi siempre un positivo de VIH y apuntó contra la «baja percepción de riesgo» en los jóvenes.
La salud pública de La Rioja enfrenta una «parábola ascendente» de contagios que preocupa a los especialistas. En sintonía con la tendencia nacional, donde los casos de sífilis crecieron un 38,5% en tres años, la provincia registra un salto aún más alarmante: los diagnósticos aumentaron casi un 80%, ubicándola entre los cinco distritos con mayor tasa de incidencia del país.
El infectólogo Claudio Strasorier (MP 184001) trazó un panorama crítico en diálogo con Fénix Multiplataforma. «Donde hay sífilis, hay VIH. Es una constante que venimos advirtiendo hace 30 años: una infección lleva de la mano a la otra», explicó el médico, destacando que el 75% de los nuevos casos se concentra en la franja etaria que va hasta los 40 o 45 años.
El «sexo express» y el fin del látex
Para el especialista, el fenómeno es multicausal pero tiene dos motores principales: el «uso decrépito» del preservativo y el auge de las aplicaciones de citas. «Hoy tenés apps donde coordinás un encuentro sexual en 30 minutos, te vas a tu casa y dormís tranquilo. Eso multiplica las parejas sexuales y acorta el tiempo de conocimiento previo», analizó Strasorier.
Esta dinámica de vínculos ocasionales, sumada a una «baja percepción de riesgo» —especialmente entre los jóvenes que creen que la sífilis «se cura fácil»—, está generando un caldo de cultivo para la propagación no solo de estas enfermedades, sino también de gonorrea, clamidia y hepatitis.
Drogas, fiestas y descontrol
El infectólogo también vinculó el aumento de contagios con el consumo de sustancias y el descontrol en la nocturnidad riojana. Relató el caso de un paciente que fue drogado con una pastilla sintética en una fiesta, perdiendo la conciencia y quedando expuesto a situaciones de riesgo.
«Está todo solapado: la droga, el sexo, el alcohol. Vemos chicos que no vocalizan por el consumo y que naturalizan conductas de riesgo», advirtió. Además, cuestionó la asimetría en la aplicación de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas de la provincia, señalando que en muchos colegios «los padres bloquean la capacitación», dejando a los adolescentes sin herramientas de prevención.





