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Arsénico en el agua: tras la alarma nacional, confirman que en La Rioja los niveles son seguros y aptos para el consumo

Un informe del ITBA detectó valores peligrosos en siete provincias y generó preocupación en todo el país. Desde Aguas Riojanas aclararon que la situación local es distinta: los estudios muestran cifras por debajo de los 10 microgramos, cumpliendo el estándar ideal de la OMS. La advertencia por la crisis hídrica ante la ola de calor.


Un reciente relevamiento del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) encendió las luces de alerta en siete provincias argentinas al detectar altos niveles de arsénico en el agua de red. El informe, que abarcó zonas de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa, Santiago del Estero, Chaco y Tucumán, generó una ineludible inquietud sobre la calidad del suministro en el resto del país. Sin embargo, en La Rioja, el escenario es radicalmente opuesto y desde la empresa estatal llevaron tranquilidad a la población.

José Sarasola, gerente de operaciones de Aguas Riojanas, desestimó que la provincia se encuentre en una situación de riesgo sanitario por esta causa. El ingeniero explicó que, a diferencia de las regiones críticas del centro del país, los acuíferos locales presentan una calidad química superior en este aspecto.

«En el caso de la provincia de La Rioja nosotros estamos bastante mejor que el resto del país. Prácticamente todas las fuentes están por debajo de los 10 microgramos», aseguró el funcionario. Este dato es clave: el Código Alimentario Argentino establece un límite de 50 microgramos por litro, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere un valor ideal de 10. La Rioja no solo cumple la norma legal, sino que se ubica dentro de los parámetros de excelencia internacional.

Un mapa en verde

La presencia de arsénico es, en su mayoría, de origen natural y geológico, no industrial. Mientras que en el sur de Córdoba o el norte de Buenos Aires el agua requiere tratamientos complejos o directamente no es apta para consumo, los estudios realizados en suelo riojano muestran un mapa «en verde».

«Si miran el mismo informe, verán que la provincia de La Rioja tiene todos los puntos en verde, es decir, por debajo del límite mínimo», remarcó Sarasola, contrastando la realidad local con la «zona endémica» del centro del país.

La verdadera crisis: el consumo en noviembre

Despejada la duda sobre la calidad química, la preocupación de las autoridades se traslada a la cantidad. La llegada de las altas temperaturas y la falta de lluvias han puesto al sistema al límite en el inicio de la temporada estival.

«Noviembre suele ser el peor mes del año desde el punto de vista de la operatividad», advirtió el gerente de operaciones. El consumo se dispara por el calor extremo y, fundamentalmente, por el llenado de piletas, lo que provoca baja presión en diversos barrios de la capital.

Desde la empresa solicitaron extremar el cuidado del recurso: evitar dejar mangueras abiertas, realizar el llenado de piscinas de forma paulatina y preferentemente en horario nocturno para evitar el colapso de la red. «El sistema no aguanta si el llenado se hace de golpe», sentenció Sarasola.

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