El sector atraviesa una fuerte retracción agudizada por las altas temperaturas y la pérdida de poder adquisitivo. Desde la Cámara de Industriales Panaderos advierten que, si bien no hubo cierres de locales como a nivel nacional, los dueños deben vender bienes para subsistir y se adelantó la finalización de contratos de personal.
El sector panadero de La Rioja enfrenta un cierre de año crítico. La combinación de la crisis económica y la llegada del verano —temporada baja para el consumo de harinas— golpeó con fuerza la actividad, registrando un derrumbe en las ventas que preocupa a los industriales locales.
Óscar Carrizo, presidente de la Cámara de Industriales Panaderos de La Rioja, describió un panorama sombrío en diálogo con Medios Rioja. «Nuestro sector está bastante golpeado. Hace aproximadamente cinco o seis meses que no retocamos los precios», afirmó Carrizo, poniendo en contexto la difícil situación financiera de las pymes locales que absorben los costos ante la imposibilidad de trasladarlos a precios sin espantar aún más a la clientela.
Derrumbe del consumo y «temporada baja»
Según los datos revelados por la Cámara, la caída en la demanda es estrepitosa. «El consumo promedio ha bajado entre un 18 y un 22% en la interanual. A eso sumale las temperaturas elevadas propias nuestras… nuestra producción ha caído promedio casi un 40% entre una cosa y la otra», detalló Carrizo.
El dirigente explicó que el verano riojano profundiza la merma habitual, ya que el organismo demanda más líquidos y menos sólidos calóricos. Esta situación se agrava hacia fines de diciembre y enero, donde la actividad suele tocar su piso.
Sin cierres, pero con desinversión
A diferencia del escenario nacional, donde se estima el cierre de unos 2.500 establecimientos, en La Rioja las panaderías resisten, aunque a un costo altísimo para sus propietarios.
«Gracias a Dios en nuestras provincias no hay cierre de establecimientos», aclaró Carrizo, pero reveló la estrategia de supervivencia de muchos colegas: «Industriales importantes del medio han tenido que vender bienes para poder terminar el 2025 y arrancar por lo menos estables el 2026».
El impacto también llegó al empleo. La baja producción obligó a adelantar decisiones dolorosas respecto al personal temporario. «Los contratos, como es común en nuestra época, se terminan… y esto se ha tenido que adelantar ya a principio de noviembre debido al bajón de la producción», lamentó.
Costos, competencia desleal y precios
Pese a que la harina, principal insumo, registró una baja de entre el 8% y 10% por la buena cosecha, el resto de la estructura de costos sigue en alza. «Los servicios siguen incrementándose, el combustible, nuevas escalas salariales que hay que actualizarlas cada 3 meses», enumeró Carrizo. A esto se suma la «competencia desleal» de la informalidad, que vuelca al mercado productos sin cargas sociales ni impuestos, distorsionando los precios.
Ante este escenario, el aumento del pan es inminente. La asociación se reunió esta semana y volverá a hacerlo la próxima para definir los pasos a seguir. «Estamos analizando, ver la posibilidad si hay una nueva sugerencia de incremento», anticipó Carrizo, aunque evitó dar porcentajes hasta que no haya consenso.
El precio del Pan Dulce para las fiestas
De cara a las fiestas de fin de año, las panaderías locales apuestan al producto artesanal. Carrizo destacó la opción del «pan dulce en plancha», una alternativa económica y rendidora de aproximadamente un kilo.
«Ese pan dulce se vende bastante bien… y arranca promedio desde los 4.500 o 5.000 pesos el kilo», informó. Aclaró que el precio varía según la calidad y los agregados, como frutos secos o baño de fondant. Respecto a la diferencia con los productos industriales de supermercado, fue tajante: «No es lo mismo lo artesanal que lo sumamente industrializado… por 5.000 pesos [en el súper] no te llevas un kilo y la calidad no es la misma».





