El titular de Diputados exige replicar el esquema nacional en la Legislatura y reclama sillas en el Tribunal de Cuentas y la Justicia. Mientras bloquea el auxilio financiero, en el peronismo advierten que el Gobernador «vive la misma película» que terminó con el «Riojanazo» y el estallido social.
La estrategia de Martín Menem para La Rioja dejó de ser pasiva. Ya no se trata solo de «dejar que se desangre el peronismo riojano» ante la asfixia financiera, sino de avanzar sobre los resortes institucionales de la provincia. Con el aval de la Casa Rosada y tras ungir a Gino Visconti como su nuevo «escudero» y diputado nacional de La Libertad Avanza, Menem desplegó un pliego de condiciones que arrincona a la gestión de Ricardo Quintela.
El libertario pretende que en la Legislatura provincial «se imiten los cargos legislativos como en la Cámara de Diputados de la Nación», reclamando para su fuerza los espacios de poder que hoy le son negados. El conflicto escaló luego de que el oficialismo local no le otorgara a La Libertad Avanza la vicepresidencia segunda de la Cámara, cuerpo que hoy «conduce Teresita Madera».
La embestida por el control y la transparencia
La ofensiva de Menem no se detiene en el parlamento. El sobrino del ex presidente exige lugares clave en los organismos de control y justicia: pide sillas en el Tribunal de Cuentas de la Provincia y en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ). El objetivo declarado es «transparentar el uso de los recursos públicos», en una administración que hoy «solo subsiste con la coparticipación federal» y que enfrenta auditorías críticas en el Banco Rioja.
A estas demandas institucionales se suma la agenda económica y electoral: Menem presiona para que La Rioja concrete de una vez por todas «adherir al RIGI y la Boleta Única de Papel», dos banderas innegociables para el gobierno de Javier Milei.
El fantasma del «Riojanazo»
Mientras Quintela intenta maniobrar sin fondos extra y con una «no conducción» que desató una «carnicería» interna por su sucesión en 2027, los viejos fantasmas de la política riojana comienzan a sobrevolar la Casa de las Tejas.
Dentro del propio peronismo, dirigentes históricos trazan un paralelismo inquietante. Coinciden en que «Quintela vive la misma película que vivió el ex gobernador Bernabé Arnaudo», quien terminó su mandato de forma abrupta. Los temores apuntan a un desenlace similar al de aquel entonces, cuando Arnaudo «sufrió el Riojanazo encabezado por Miguel Ángel Asís», un estallido social producto del desorden fiscal y el hastío popular que hoy muchos ven espejado en la realidad provincial.





