Omar Muga, delegado de la UATRE, advirtió sobre una disminución en el arribo de cosecheros de otras provincias para la temporada de aceituna y vid. Se estima que ingresarán entre 2000 y 3500 trabajadores, lejos de los 7000 de años anteriores, debido a la mecanización y la crisis económica.
De cara al inicio de la temporada agrícola 2026, el sector productivo de La Rioja se prepara para una cosecha que promete ser dispar pero vital para la economía regional. Omar Muga, delegado provincial de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y secretario general de la seccional Aimogasta, trazó un panorama cauto sobre los volúmenes de producción de aceituna y vid, y lanzó un llamado a los trabajadores locales para cubrir la demanda laboral ante la merma de mano de obra foránea.
Según el dirigente gremial, las primeras estimaciones proyectan una temporada heterogénea. «En algunos lugares se va a ver una muy buena [cosecha], en otros muy poco y en otros regular… va a estar mezcladito porque hemos tenido algunos encontronazos con el tiempo», explicó Muga en declaraciones radiales, refiriéndose a las inclemencias climáticas que afectaron parte de la producción.
A pesar de estas irregularidades, el pronóstico general es de una campaña «de regular a buena», que comenzaría a mediados de enero.
Cambio de paradigma en la contratación
Uno de los datos más relevantes que arrojó el representante de UATRE es la notable disminución en la proyección de trabajadores «golondrina» que arribarán a la provincia. Históricamente, La Rioja recibía entre 6500 y 7000 obreros temporarios; sin embargo, para este ciclo se espera una cifra considerablemente menor.
«Una estimación es que entre 2000, 3000 o 3500 personas podrían arribar a la provincia», detalló Muga. Este descenso se explica, en gran medida, por el avance tecnológico en el sector. «Hoy Chilecito tiene una importante cantidad de máquinas… cosechan con máquina. Eso achica el caudal de mano de obra que las empresas necesitan», analizó.
Ante este escenario, las compañías agrícolas han comenzado a priorizar la contratación de residentes riojanos. «Lo que estoy recibiendo de parte de las empresas es que si hay gente de La Rioja que quiera trabajar, que se los envíen», afirmó el delegado.
Una oportunidad económica en tiempos de crisis
Muga instó a los desocupados de la provincia a aprovechar la temporada como una fuente de ingresos genuina, especialmente en un contexto de dificultad económica nacional. «Sería muy importante porque la cosa está muy difícil… aprovechar esta laguna importante que es la cosecha donde se puede hacer una buena diferencia económica», sostuvo.
Para facilitar la inserción laboral, UATRE ha puesto a disposición sus seccionales en Aimogasta, La Rioja Capital (calle 25 de Mayo y 8 de diciembre) y Vichigasta para inscribir a los interesados. Estas listas serán remitidas a las empresas productoras, que tendrán la decisión final de contratación.
Además, el sindicalista llevó tranquilidad respecto a la compatibilidad del trabajo registrado con los beneficios sociales. Confirmó que sigue vigente el decreto que permite a los titulares de planes sociales trabajar en la cosecha sin perder sus asignaciones. «Eso está vigente, no hay problema con ese tema», aseguró.
Inyección para la economía provincial
Más allá de los números de empleo, Muga destacó el efecto multiplicador que la actividad tiene sobre todo el tejido productivo de La Rioja. «La cosecha es una inyección económica muy importante, no solo en el momento de la recolección, sino todo el camino que hace esta fruta… ya sea el aceite, ya sea la aceituna elaborada», concluyó.
La temporada se perfila así como un desafío de adaptación para el mercado laboral rural, donde la convivencia entre la mecanización y la necesidad de empleo local marcará el pulso de los próximos meses en los olivares y viñedos riojanos.





