El periodista Bruno Martínez irrumpió en la agenda religiosa con una carpeta de documentos contra el gobernador y el intendente; los calificó de «hipócritas» por asistir a la procesión y les recordó el mandamiento de «no robar».


El clima de concordia que suele rodear la ceremonia del Tinkunaco se vio interrumpido por una fuerte denuncia que involucra a la cúpula del poder político riojano y a la jerarquía eclesiástica. A pocas horas del tradicional encuentro entre el Niño Alcalde y San Nicolás, el periodista Bruno Martínez lanzó una ofensiva directa contra la administración de Ricardo Quintela y la gestión municipal, al confirmar que entregó al obispo local documentación sobre presuntos actos de corrupción.

En una declaración que tensó el ambiente político en la víspera de la foto institucional, Martínez no ahorró calificativos para describir la participación de los dirigentes en los actos de fe. Aseguró que el Tinkunaco es el escenario «donde todos los corruptos van a arrodillarse con toda la hipocresía», mientras la realidad social de la provincia marca un contraste brutal.

Según el denunciante, los funcionarios realizan una puesta en escena de falsa devoción «cuando el pueblo sobrevive con 350 mil pesos», una cifra que expone la pérdida del poder adquisitivo en el distrito.

La Iglesia como depositaria de las pruebas

El punto más álgido del reclamo no fue mediático, sino institucional. Martínez reveló la gestión realizada ante la máxima autoridad religiosa de la provincia: «Pusimos en conocimiento al obispo todas las pruebas y actos de corrupción del gobernador y el intendente y sus funcionarios».

Con esta maniobra, el periodista buscó interpelar el rol de la Iglesia frente al poder político, exigiendo una postura ética clara ante las evidencias presentadas. La acusación apunta a que las autoridades «van a hacer su aparición para quedar bien», burlándose, según sus palabras, de la institución clerical.

La invocación a Angelelli y el mandamiento olvidado

Para darle mayor peso moral a su embestida, Martínez trazó un paralelismo histórico con la figura del beato mártir, un ícono intocable en la identidad riojana. Recordó que «Angelelli fue asesinado de la peor manera por defender al pueblo de La Rioja, por luchar por los trabajadores», y utilizó esa memoria para contrastarla con el accionar del actual oficialismo.

En un párrafo final lapidario, el periodista acusó al gobierno de transgredir las normas básicas de la convivencia civil y religiosa. «El Quintelismo está violando todas las leyes terrenales y eclesiásticas donde uno de los más importantes mandamientos es ‘NO ROBARÁS'», sentenció, para cerrar su descargo con una definición contundente sobre la clase dirigente: «Todos hipócritas».

La denuncia de Martínez instala una sombra de sospecha sobre la procesión y obliga al obispado a administrar una información sensible en medio de una crisis política que no da tregua ni siquiera en los días santos.


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Por Eduardo Nelson German

Periodismo + Opinión

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