Ricardo Herrera, secretario General de la Gobernación, desacreditó la maniobra del periodista que entregó pruebas de corrupción a la Iglesia; calificó el hecho de «poco feliz» y exigió canalizar las acusaciones en los tribunales para no resentir el sistema democrático.
La entrega de una carpeta con denuncias de corrupción al obispo Dante Braida durante las vísperas del Tinkunaco generó una reacción inmediata en el núcleo duro del gobierno de Ricardo Quintela. Ricardo Herrera, flamante secretario General de la Gobernación, salió al cruce de la maniobra mediática encabezada por un periodista opositor y fijó la postura oficial: minimizar el impacto político del hecho y derivar cualquier acusación al terreno judicial.
Visiblemente molesto por la utilización del escenario religioso para la disputa política, Herrera desestimó la validez del acto y cuestionó la ética de involucrar a la jerarquía eclesiástica en denuncias que, según su visión, carecen de formalidad legal.
Defensa institucional y contraataque
El funcionario evitó nombrar directamente al denunciante, pero fue contundente en su análisis sobre la metodología empleada. «Vivimos en un estado de derecho y estos temas me parecen poco felices; nada bien le hacen a la democracia y resienten los resortes que tiene el Estado», argumentó Herrera.
La estrategia del gobierno consiste en deslegitimar la «foto» política buscada con el obispo. Para el secretario, si existen pruebas reales, el camino es otro. «Si hay alguien que conoce o sabe de hechos de corrupción, tiene el ámbito natural para hacerlo. No venir a sacar una foto y utilizar la figura de una persona tan importante», disparó, en referencia al prelado local.
«Blanco sobre negro»
Herrera intentó mostrar una administración dispuesta al escrutinio, pero bajo las reglas que impone el oficialismo. «Estamos dispuestos, estamos abiertos desde el gobierno a mostrar todo lo que tengamos que mostrar», aseguró, aunque condicionó esa transparencia al ámbito de los tribunales: «Ante las irregularidades nos dirijamos a la justicia… porque si no, la verdad, todo es campaña política».
El mensaje del secretario de la Gobernación busca frenar la ola de denuncias que circulan en redes sociales y que, según advirtió, confunden a la ciudadanía. «Abundan este tipo de denuncias en las redes… pongamos blanco sobre negro», pidió.
El límite de la crisis
En el tramo final de su declaración, Herrera apeló a la gravedad del contexto económico para pedir una tregua en la guerra sucia política. Reconoció que la provincia atraviesa un momento delicado y exigió responsabilidad a la oposición.
«La situación la Rioja la está pasando bastante mal y no todo vale. Acá en esto tenemos que poner un coto sobre el tema», sentenció el funcionario. La frase funciona como una advertencia: el gobierno no tolerará que la crisis social se utilice como plataforma para lo que consideran operaciones de desgaste mediático sin sustento judicial.