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Ofensiva coordinada: el peronismo riojano se abroqueló tras la sotana del obispo para exigir fondos y acusó a Milei de «castigar a la gente»

La diputada Gabriela Pedrali y la exvicegobernadora Teresita Luna utilizaron la homilía de Mons. Braida como plataforma política; vincularon el 50° aniversario del crimen de Angelelli con el reclamo presupuestario y calificaron el ajuste nacional como un «capricho» presidencial.


El mensaje de Año Nuevo de la Iglesia no cayó en saco roto. El oficialismo riojano activó rápidamente a sus alfiles legislativos y territoriales para transformar la homilía de monseñor Dante Braida en una herramienta de presión política contra la administración de Javier Milei. Gabriela Pedrali, diputada nacional, y Teresita Luna, referente histórica del espacio, salieron en tándem a validar el reclamo de fondos federales, amparándose en la autoridad moral del clero y en la simbología del 50° aniversario del martirio de Enrique Angelelli.

La estrategia del PJ local consiste en borrar la línea entre la demanda pastoral y la exigencia partidaria. Pedrali, espada del gobernador Quintela en el Congreso, tomó la cita textual del obispo para golpear directamente a la figura presidencial. «Consideramos justa la restitución de los fondos compensatorios recibidos históricamente con amplio consenso político», repitió la legisladora, citando a Braida, para luego disparar su propia interpretación política: «Los recursos de los riojanos no pueden ser rehenes de los caprichos de un Presidente que no tolera el disenso».

La humanización del ajuste

La diputada buscó sacar la discusión del terreno técnico o fiscal para llevarla al plano humanitario, utilizando la validación de la Iglesia como escudo. Argumentó que detrás de los números fríos de la macroeconomía hay una crisis social palpable.

«No son partidas ni planillas de un presupuesto: son miles de familias golpeadas por el ajuste y por aumentos desmedidos en alimentos y servicios», sostuvo Pedrali. En esa línea, intentó desarticular la narrativa de la Casa Rosada sobre el disciplinamiento a las provincias «gastadoras». Su tesis es clara: «Cuando se recortan fondos, no se castiga a un gobierno: se castiga a la gente».

Angelelli como bandera de gestión

Por su parte, Teresita Luna le imprimió al reclamo una carga histórica y doctrinaria. Al iniciarse el 2026, año del «Jubileo Diocesano» por el medio siglo del asesinato de los mártires riojanos durante la dictadura, Luna condicionó el rol institucional de la Curia.

«A 50 años del martirio de Mons. Angelelli no puede menos la Iglesia que comprometerse con las demandas de su Pueblo», sentenció la dirigente. Para Luna, ese compromiso no es abstracto; se traduce en necesidades materiales concretas que dependen, en gran medida, de la billetera estatal: «Mejores salarios, obra pública, salud y educación de calidad».

La exsenadora interpretó las palabras de Braida como una oportunidad política para romper el aislamiento institucional de la provincia. Pidió escuchar el mensaje completo del obispo, ya que, según su visión, este «ofrece un canal de diálogo para mejorar la vida de los riojanos».

El oficialismo de La Rioja dejó en claro su jugada para el inicio del año legislativo: utilizará la memoria de los mártires y la voz de los obispos como ariete moral para intentar perforar la intransigencia fiscal del Gobierno nacional.


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