El ministro de Desarrollo de La Rioja elevó la tensión institucional al límite; trató a los funcionarios nacionales de «actores de pantalla» que gobiernan desde Buenos Aires y les exigió explicaciones por supuestos negociados con seguros y empresas de limpieza en el Congreso.
La guerra fría entre el gobierno de Ricardo Quintela y la administración nacional de La Libertad Avanza detonó este fin de semana con una acusación de gravedad inusitada. Alfredo Menem, ministro de Desarrollo, Igualdad e Integración Social de la provincia, rompió los códigos de la convivencia política y lanzó una batería de denuncias que involucran directamente a la cúpula libertaria y al entorno presidencial. El funcionario apuntó contra la gestión «remota» de los riojanos que integran el gabinete nacional, pero el golpe de gracia fue la insinuación de un esquema de recaudación ilegal: exigió explicaciones sobre el «conocido 3% que comparten con Karina».
En un comunicado incendiario, el ministro provincial descalificó la estrategia comunicacional del oficialismo nacional, a la que describió como un montaje audiovisual desconectado de la realidad territorial. «Funcionarios nacionales quieren explicarnos cómo debemos hacer las cosas desde un set de grabación en Buenos Aires editado con equipos de última generación», disparó Menem, marcando el contraste entre la gestión digital y las necesidades del interior.
La ruta de los «negociados»
El tramo más corrosivo de la declaración apuntó a la integridad moral de sus adversarios políticos (en clara alusión al sector que lidera Martín Menem en la Cámara de Diputados). Alfredo Menem dejó de lado las metáforas y enumeró una lista de supuestas irregularidades que exigen respuesta.
«Hay preguntas que deben responder: las empresas de limpieza, los negociados dentro del Congreso, los seguros del Banco Nación y el conocido 3% que comparten con Karina», sentenció. La mención a «Karina» —referencia directa a la Secretaria General de la Presidencia— transforma la crítica provincial en un conflicto de escala nacional. Para el ministro riojano, «la transparencia no es un slogan de campaña, es una obligación pública».
Gestión «virtual» y rechazo social
El funcionario quintelista profundizó sobre la falta de anclaje territorial de los libertarios en su propia provincia. Los acusó de mantener un vínculo «remoto, virtual, administrado desde una pantalla» y aseguró que desconocen la realidad de los barrios, hospitales y escuelas.
Según su diagnóstico, esta distancia genera una reacción hostil cada vez que intentan pisar suelo riojano. «Las pocas veces que vienen, los echan con insultos los mismos ciudadanos», afirmó, y describió un escenario de «rechazo, incomodidad y salida anticipada en el mismo avión privado con el que llegan».
Para Alfredo Menem, el objetivo de los libertarios no es gobernar, sino saquear. «Hablan de una provincia que no sienten más que como un tesoro para disputar. Pretenden conducir a una comunidad que no habitan», aseveró.
Defensa del modelo Quintela
Frente a lo que considera un «show pensado para Buenos Aires», el ministro reivindicó la gestión local como la única contracara tangible. Defendió que «con Quintela hay inversión, turismo, viviendas, asfalto, escuelas, hospitales y obra pública».
Cerró su embestida desafiando la veracidad de los informes que circulan en redes sociales, argumentando que «construyen un relato que no resiste verificación» y que, si tuvieran pruebas reales, «debieran recurrir a la Justicia».
La declaración de Alfredo Menem marca un punto de no retorno: La Rioja ya no solo reclama fondos, sino que ahora acusa abiertamente a la Casa Rosada de operar una estructura de corrupción detrás del discurso de la austeridad.





