El secretario del Consejo Económico y Social, pieza clave del armado social de Quintela, rechazó de plano el operativo estadounidense en Venezuela; calificó la intervención como un intento de «condicionar economías» y reavivó la trinchera ideológica contra la visión geopolítica de los libertarios locales.
Mientras la oposición riojana celebra el desenlace del régimen chavista y el Gobierno nacional se alinea incondicionalmente con Washington, el núcleo duro de los movimientos sociales integrados al gabinete de Ricardo Quintela salió a marcar la cancha con un fuerte rechazo a la acción militar extranjera. Carlos «Cacho» Luna, referente histórico del Movimiento Evita en la provincia y actual secretario del Consejo Económico y Social, alzó la voz para condenar lo que considera un nuevo capítulo del imperialismo en el continente, distanciándose de cualquier lectura que legitime la operación externa.
Lejos de la cautela diplomática, el funcionario provincial inscribió los hechos recientes en una línea de tiempo de violaciones a la autodeterminación. «Lo que sucede hoy en Venezuela no es un hecho aislado. Es parte de una historia repetida de injerencia de Estados Unidos en América Latina, donde se intenta condicionar gobiernos, economías y decisiones soberanas», sentenció Luna, exponiendo la mirada que prevalece en los sectores más combativos del oficialismo local.
Soberanía vs. Tutelaje: la grieta ideológica
La postura de Luna no es solo testimonial; refleja la tensión doctrinaria que se vive en La Rioja frente al avance del discurso libertario encabezado por Martín Menem, quien reivindica la alineación con las potencias occidentales. Para el secretario del Consejo Económico y Social, la presencia de fuerzas norteamericanas en suelo venezolano representa una regresión inaceptable.
«Los pueblos no necesitan tutelajes ni imposiciones externas», disparó el dirigente social, en un mensaje que busca interpelar al peronismo nacional para que no ceda ante la narrativa de la «liberación» impulsada por la Casa Blanca. En su análisis, la crisis institucional de Venezuela no justifica la pérdida de autonomía política de la región.
Un mensaje para la interna
El pronunciamiento de Luna también funciona como un abroquelamiento interno del quintelismo ante las críticas opositoras por la cercanía ideológica con el chavismo. Sin defender explícitamente a Nicolás Maduro, el funcionario puso el eje en el principio de no intervención: «La soberanía no se discute, se respeta».
El cierre de su declaración fue una advertencia geopolítica con fuerte anclaje en la tradición antiimperialista del peronismo de izquierda: «América Latina debe decidir su destino sin patrones ni presiones». Con estas palabras, el gobierno riojano, a través de uno de sus cuadros políticos con mayor despliegue territorial, deja en claro que, pese a la debilidad del contexto internacional, mantendrá su bandera de resistencia frente a lo que denuncian como el regreso del «patio trasero» de Estados Unidos.





