El gobernador debió bloquear respuestas en X ante una catarata de rechazo popular tras solidarizarse con el régimen chavista. Mientras un exconcejal libertario le reclama transparencia y denuncia gastos millonarios en viajes para ver a Shakira, la Casa de Gobierno intenta retomar la iniciativa con un duro informe sobre la asfixia financiera y el fracaso del RIGI.
La caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela no solo sacudió la geopolítica regional; en La Rioja, actuó como el catalizador de una nueva y virulenta batalla entre el oficialismo provincial y la oposición libertaria. Lo que comenzó como un posicionamiento ideológico de Ricardo Quintela terminó en un boomerang comunicacional que obligó al mandatario a restringir la interacción en sus redes sociales, un gesto que La Libertad Avanza (LLA) capitalizó de inmediato para denunciar autoritarismo y frivolidad en el manejo de los fondos públicos.
El «cepo» a los comentarios y la sombra de Shakira
La tensión escaló cuando el gobernador utilizó su cuenta oficial para defender al líder chavista, una maniobra que desató la ira de los usuarios riojanos. Javier Horacio Ruiz, exconcejal de LLA y referente local del espacio, expuso la debilidad política del gesto: «El señor gobernador tuvo que limitar los comentarios de su posteo defendiendo a Maduro. No porque desde LLA le hayamos contestado con altura. Sino porque los riojanos salieron a pedir que él fuera el próximo».
Pero la crítica política dio paso rápidamente a la denuncia de gestión. Ruiz, alineado con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, apuntó contra la opacidad de las cuentas provinciales y lanzó una acusación que mezcla la crisis económica con la farándula: «Pedimos informes de todo eso y no lo brindaron. ¿Tenemos que creerte a vos que sacaste 25 palos para ir a ver a Shakira?». La frase, que alude a un presunto gasto millonario con fondos del erario para asistir a un recital, golpea la línea de flotación de un gobierno que vive denunciando la falta de recursos.
La contraofensiva del «quintelismo»: números contra el relato libertario
Ante el asedio opositor y el malestar digital, la respuesta institucional llegó de la mano de Luz Santangelo Carrizo, secretaria de Comunicación y espada mediática de Quintela. En un extenso descargo titulado «Verdades y mentiras sobre La Rioja: Versión Martín Menem», la funcionaria buscó desarticular el discurso libertario con datos de ejecución presupuestaria, planteando que la provincia es víctima de un castigo político deliberado por parte de la Casa Rosada.
«En 2025 La Rioja fue una de las provincias más perjudicadas. El promedio nacional de transferencias creció 1,7% real; La Rioja apenas 0,5%. No es opinión, es ejecución presupuestaria», disparó Santangelo, quien atribuyó el desfinanciamiento a la negativa de Quintela de firmar el pacto fiscal propuesto por Milei. Según los datos oficiales, las provincias «obedientes» recibieron aumentos superiores al 200% en compensaciones, mientras que La Rioja apenas vio un 41%. «Premios y castigos», sentenció.
El RIGI y el transporte, nuevos campos de batalla
La disputa se trasladó también al modelo de desarrollo. Mientras el Gobierno nacional promociona el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como la salvación, el quintelismo asegura que, «a más de un año, no hay inversiones productivas, empleo ni derrame regional», citando incluso cuestionamientos de la Cámara Argentina de Empresas Mineras. «La Rioja no entregó recursos a cambio de promesas vacías», enfatizó la funcionaria.
En el plano de los servicios, la administración local defendió los subsidios a «Rioja Bus», contrastando el boleto de $600 contra un valor real que superaría los $2.000, y reivindicó la gestión del Parque Arauco, que habría aumentado su producción un 42,6%.
Sin embargo, el dardo final del oficialismo riojano tuvo un destinatario con nombre y apellido: Martín Menem. Santangelo lo acusó directamente de haber votado el Presupuesto 2025 que dejó a la provincia, «por primera vez desde 1988», fuera de los fondos compensatorios históricos.
Entre acusaciones de gastos superfluos en espectáculos y planillas de Excel que demuestran discriminación financiera, La Rioja inicia el año atrapada en una polarización extrema. De un lado, la sospecha de corrupción y el hartazgo social ante la defensa de dictaduras; del otro, la denuncia de una asfixia económica digitada desde Buenos Aires. «Los recursos existen, las obras existen. El ajuste también. Negarlo no es desconocimiento: es una decisión política», cerró el gobierno provincial, intentando blindar su gestión ante un 2026 que promete no dar tregua.





