Un sector mayoritario del PJ rechaza la ingeniería electoral de Quintela y presiona para definir el poder en las urnas a fines de este año. Buscan replicar el histórico sistema de definición que utilizó el exgobernador Beder Herrera para la sucesión de Casas y Bosetti, con el objetivo final de blindar la provincia ante el avance de Martín Menem.
El peronismo de La Rioja entró en estado de ebullición. Mientras el gobernador Ricardo Quintela amaga con modificar las reglas de juego, un vasto sector del justicialismo que no se identifica con el «núcleo duro» del mandatario activó su propia hoja de ruta. El mensaje hacia la Casa de las Tejas es contundente: rechazan la Ley de Lemas y aspiran a que haya elecciones internas para legitimar los liderazgos.
La dirigencia local desempolvó los libros de historia reciente y puso sobre la mesa un antecedente exitoso para ordenar el caos: el sistema que implementó el exgobernador Luis Beder Herrera. En aquella oportunidad, el caudillo dirimió la sucesión enfrentando en las urnas partidarias al exvicegobernador Sergio Casas y al exministro de Infraestructura Néstor Bosetti. El resultado ordenó la tropa: el ganador (Casas) encabezó la fórmula a gobernador y el perdedor (Bosetti) aceptó secundarlo. Esa «fórmula de unidad a través del voto» es el modelo que hoy exigen las bases para evitar el dedo de Quintela.
Madera pica en punta y teje alianzas
En este esquema de confrontación, la vicegobernadora Teresita Madera no perdió tiempo y ya se lanzó a la carrera. A diferencia de otros dirigentes que aparecen en las gateras pero sin estructura territorial real, Madera mostró músculo político y gestión.
La estrategia de la vicegobernadora fue quirúrgica: aceitó la relación con intendentes, diputados y funcionarios que, paradójicamente, pertenecen al riñón de Quintela pero ven con desconfianza las maniobras del ministro de Producción, Ernesto Pérez. Madera se posiciona como la garante de la continuidad peronista, pero con legitimidad de origen.
El duelo: Madera vs. López
Del otro lado del ring, el quintelismo puro prepara a su jugadora. Aparece la senadora nacional Florencia López, estrechamente asociada al ministro Ernesto Pérez, el ideólogo de la posible Ley de Lemas.
El escenario que cobra fuerza en los pasillos del PJ es una interna polarizada entre Madera y López. Esta contienda directa permitiría al partido descartar de plano la idea de Quintela de ir a elecciones generales con Ley de Lemas, un sistema que muchos consideran una «trampa» que debilita al candidato electo.
El factor Menem y el reloj electoral
La urgencia tiene nombre y apellido: Martín Menem. El crecimiento de La Libertad Avanza obliga al peronismo a resolver sus diferencias rápido y salir a la cancha unificado. Si Quintela finalmente decide adelantar los comicios provinciales para desactivar al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, el cronograma se comprime.
Bajo esa hipótesis de adelantamiento, esa interna se debería dar a fines de este año. El peronismo riojano sabe que no tiene margen de error: o resuelven el liderazgo con los votos de los afiliados al estilo «Beder Herrera», o corren el riesgo de entregar la provincia por la dispersión y el desgaste de una gestión que busca atajos electorales.





