La derrota legislativa en la Capital encendió las alarmas en el oficialismo, que busca evitar que la provincia caiga en manos de La Libertad Avanza. Mientras el entorno del gobernador agita el cambio de reglas y el adelantamiento de los comicios, la vicegobernadora reunió a intendentes y senadores para rechazar la maniobra y lanzar su candidatura.
El resultado de las últimas elecciones legislativas en la capital riojana dejó una herida abierta en el peronismo local. La derrota, que el oficialismo atribuye directamente a la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP), encendió todas las alarmas en la Casa de las Tejas. El diagnóstico es compartido, pero la receta para curar al paciente desató una guerra interna: el objetivo común es no entregarle la provincia al diputado nacional Martín Menem, pero las estrategias de Ricardo Quintela y su vice, Teresita Madera, son diametralmente opuestas.
El «quinteliismo» puro activó un plan de emergencia para dejar sin oxígeno electoral a La Libertad Avanza. La mesa chica del gobernador entiende que, bajo las reglas actuales, el riesgo de perder la hegemonía provincial es real. Por eso, el ministro de Producción, Ernesto Pérez, se convirtió en la voz cantante de una maniobra polémica: no descartó que se reinstaure la Ley de Lemas. La vieja herramienta electoral permitiría al PJ sumar los votos de múltiples candidatos para retener el poder, evitando la dispersión que favorece a los libertarios.
Sin embargo, la resistencia surgió desde el propio riñón institucional. «De la vicegobernadora para abajo, todos la rechazan», aseguran fuentes del partido. Teresita Madera se plantó ante la idea de modificar el sistema electoral y lidera el sector que está predispuesto a definir la fórmula de gobernador y vice a través de elecciones internas. Entienden que la legitimidad de origen es la única forma de reconstruir la autoridad política tras el golpe en las urnas capitalinas.
Cumbre nocturna y armado «Capital-Interior»
La disputa dejó de ser una discusión de pasillo para convertirse en hechos políticos concretos. La noche del 30 de diciembre, mientras Quintela iniciaba su descanso, Madera encabezó un encuentro clave con intendentes, diputados y funcionarios actuales. El objetivo fue claro: que su proyecto a gobernadora «tome cuerpo» dentro de la estructura justicialista.
La foto del encuentro envió un mensaje potente hacia la interna. Allí estuvieron presentes dos pesos pesados de Chilecito: el intendente Rodrigo Brizuela y Doria y el senador nacional Fernando Rejal. La presencia de los chileciteños no es un dato menor, ya que el peronismo riojano se caracteriza históricamente por respetar una fórmula integrada por un capitalino y un dirigente del interior. Con Madera (capital) y el apoyo del oeste provincial, el armado opositor a la Ley de Lemas gana volumen territorial.
Calendario apretado: elecciones entre febrero y abril
Mientras se discute el «cómo» se vota, el gobernador Quintela también quiere definir el «cuándo». El plan del Ejecutivo apunta a adelantar las elecciones provinciales para el primer trimestre del año, ubicando la fecha tentativa entre febrero y abril.
La maniobra de adelantamiento enfrenta un desafío legal y logístico: la ley exige que se debe convocar a los comicios 90 días antes. Los plazos se acortan y la decisión no puede demorarse. Entre la presión de Quintela por cambiar las reglas de juego para blindar el poder y la exigencia de Madera de ir a una interna abierta para legitimarse, el peronismo de La Rioja vive horas decisivas para definir si enfrenta a Martín Menem con ingeniería electoral o con votos propios.





