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Récord de precariedad: un informe revela que La Rioja tiene la tasa de subocupación más alta del país y expone la cara oculta del «modelo estatal»

El economista José Casas analizó los últimos datos del INDEC y advirtió que el 14,8% de los riojanos busca activamente otro empleo porque su sueldo no le alcanza. La provincia lidera el ranking nacional de «trabajadores pobres», duplicando el promedio argentino, en un escenario donde la dependencia del Estado ya no garantiza calidad de vida.

El relato oficial sobre el pleno empleo en La Rioja sufrió un duro golpe de realidad estadística. Un informe basado en los datos del tercer trimestre de 2025 del INDEC expuso la fragilidad del mercado laboral provincial: La Rioja lidera la tasa de subocupación demandante con un 14,8%, la cifra más alta de toda la Argentina. El dato, desmenuzado por el economista José Casas, revela que, aunque la gente tiene trabajo, los ingresos son tan bajos que miles de personas están desesperadas por conseguir horas extra u otro empleo para sobrevivir.

La situación local es crítica si se la compara con el resto del mapa federal. Mientras el promedio nacional de subocupación ronda el 7% u 8%, La Rioja duplica esa media, superando incluso a otras zonas calientes como el Gran Mendoza (13,2%) y el Gran Catamarca (11,7%).

La trampa del empleo público y la pobreza

El análisis de Casas apunta directamente al corazón del modelo económico de la administración de Ricardo Quintela: la alta dependencia del empleo estatal y la falta de un sector privado robusto. «Tener un puesto no garantiza ingresos suficientes ni estabilidad», sentenció el economista, derribando el mito de que el trabajo asegura el ascenso social en la provincia.

Según el especialista, este fenómeno estadístico tiene una traducción social dramática: «Esto significa que miles de riojanos trabajan menos horas de las que necesitan y buscan activamente más empleo». La consecuencia inmediata es la proliferación de trabajadores que, aun estando ocupados, caen bajo la línea de pobreza.

«Ingresos bajos que no alcanzan para básicos» y una «mayor vulnerabilidad familiar» son las postales de esta crisis silenciosa.

Crítica al «modelo estatal»
Casas fue lapidario con la estructura económica diseñada por el oficialismo.

Advirtió que la política de expandir el Estado sin potenciar a las empresas generó un techo de cristal para el desarrollo. «El modelo con alta dependencia estatal y baja diversificación no genera trabajos de calidad», explicó.

Para el economista, el gobierno provincial utiliza la baja tasa de desempleo abierto como una bandera política, pero esconde una realidad estructural mucho más grave. «Aunque la desocupación abierta sea baja, la precariedad laboral es estructural y no mejora la calidad de vida», disparó.

La receta: inversión privada o estancamiento

El diagnóstico cierra con una advertencia de cara al futuro. En sintonía con sus críticas previas sobre el sector turístico, Casas insistió en que la única salida es un cambio de matriz. «Es hora de políticas serias: incentivar inversión privada, diversificar la economía y promover empleo genuino», concluyó.

El informe deja en evidencia que, en la La Rioja de 2026, el problema ya no es solo conseguir trabajo, sino que el trabajo conseguido no condene al empleado a la pobreza.

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