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«No da para más»: la dramática carta abierta de Néstor Bosetti que expone el colapso del comercio y el «parate histórico» de la economía en La Rioja

El ex vicegobernador y empresario hizo una advertencia lapidaria sobre el futuro inmediato de la provincia. Cuestionó la apertura de importaciones sin recuperación del consumo, alertó sobre el avance descontrolado de la informalidad y sentenció: «Todos los caminos conducen a un final que nadie quiere».

La crisis económica que atraviesa La Rioja perforó el silencio de uno de los actores políticos y empresariales más relevantes de la última década. Néstor Bosetti, ex vicegobernador de la provincia, publicó un diagnóstico descarnado sobre la situación actual, despojándose de las investiduras partidarias para hablar desde el llano comercial. Bajo el título «No da para más», Bosetti describió un escenario de asfixia financiera, caída del consumo y desesperanza social que, según su visión, amenaza con detonar el tejido productivo local.

El dirigente aclaró de entrada que su mensaje no nace de la especulación electoral, sino de la vivencia diaria en la calle. «Lo escribo como persona, como empresario y como alguien que fue parte de la política. No desde una tribuna, sino desde la realidad», aseguró, para luego transmitir el clamor que recoge de colegas y trabajadores: «Esto ya es desesperante».

Un «parate» nunca visto y el fin de la discusión de culpas

Bosetti puso el foco en la parálisis de la actividad en La Rioja, calificándola con una gravedad inédita. «En La Rioja el parate es algo que no vi nunca», afirmó con contundencia. En su análisis, la disputa política entre el gobierno de Ricardo Quintela y la Nación, o la búsqueda de responsables por la herencia recibida, ya carece de utilidad práctica para el ciudadano de a pie.

«Ya ni siquiera tiene sentido discutir quién tiene la culpa. Esa pelea no paga sueldos, no abre persianas y no genera trabajo», sentenció. Para el empresario, el costo de esta batalla retórica lo están pagando el sector privado y los asalariados: «El parate lo paga el trabajador y lo paga el empresario, todos los días».

La falacia de la apertura sin plata en el bolsillo

El texto también aborda las medidas económicas de liberalización de mercado que resuenan en la agenda nacional, contrastándolas con la capacidad de compra real de los riojanos. Bosetti cuestionó la lógica de facilitar importaciones si no hay reactivación salarial.

«Se habla de flexibilizar impuestos y aranceles para comprar más barato. En los papeles suena bien. Pero hay una pregunta que nadie responde: ¿con qué vamos a comprar si la economía está paralizada?», se preguntó. Su tesis es que «la economía real no vive de anuncios, vive de ingresos», y hoy esos ingresos son insuficientes para sostener el mercado interno.

La nueva grieta: los que pueden pagar la luz y los que no

Lejos de la polarización ideológica tradicional, Bosetti identificó una fractura social mucho más dolorosa y tangible. Reconoció que «hay sectores que la están pasando muy bien», pero contrastó esa realidad con la mayoría que ha caído en la pobreza energética.

«Hay muchos otros que no pueden pagar la boleta de la luz. Esa es la verdadera grieta. No política, sino social», definió, exponiendo la vulnerabilidad de las familias riojanas ante el tarifazo y la inflación.

Informalidad vs. Comercio establecido

Otro punto crítico de su descargo fue el deterioro del comercio formal frente a la supervivencia en la informalidad y las nuevas tecnologías. Bosetti advirtió sobre un desbalance peligroso: «La informalidad avanza. Las ferias crecen sin reglas claras. El comercio formal queda asfixiado».

Si bien validó el uso de plataformas digitales, alertó sobre su efecto en el empleo tradicional si no se contempla el cuadro completo: «Si no entendemos el impacto que esto tiene sobre el empleo local, estamos mirando solo una parte del problema».

Un final anunciado

El cierre de su mensaje fue un ultimátum para la clase dirigente. Sin rodeos, pronosticó un desenlace fatal para las pymes riojanas si no hay un golpe de timón urgente. «Si esto no cambia, los cierres de negocios son inevitables. Y también lo es ver cada vez más gente sin trabajo», advirtió.

Para Bosetti, el ajuste ya no es una teoría, sino una cuestión de tiempo, y la conclusión es incómoda: «Todos los caminos conducen a un final que nadie quiere».

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