Interna al rojo vivo en el PJ riojano: el «quintelismo puro» respondió a la cumbre de La Quebrada con un asado en Huaco

La política no se toma vacaciones en La Rioja. Mientras el gobernador Ricardo Quintela descansaba en Cariló, un sector del oficialismo se reunió en La Quebrada. La respuesta del «núcleo duro» no tardó en llegar: este domingo, ministros e intendentes leales se congregaron para «marcar la cancha»

El calor de enero en La Rioja no solo se siente en el termómetro, sino también en los pasillos del poder. Lo que parecía un inicio de año tranquilo, con el gobernador Ricardo Quintela tomando unos días de descanso en la costa atlántica (Cariló), derivó en una silenciosa pero tensa disputa interna que tuvo su último capítulo este domingo, entre brasas y mensajes políticos cruzados.

El sector denominado «quintelismo puro» decidió salir a mostrar los dientes y cerrar filas. El escenario elegido fue el complejo provincial de Huaco, y el anfitrión no fue otro que el ex diputado provincial Raúl «Picudo» Carrizo, un operador político de la «vieja guardia» y de confianza del mandatario.

La respuesta a «La Quebrada»

El encuentro de este domingo en Huaco no fue casualidad ni una simple reunión de camaradería. Fue una respuesta política directa y calculada a otro evento que generó ruido en la Casa de las Tejas: la «cumbre de La Quebrada».

A principios de enero, mientras el Gobernador se encontraba fuera de la provincia, un grupo de funcionarios y dirigentes —identificados como un sector «no quintelista puro» o con agenda propia— se reunió en una cena en la zona de La Quebrada. Ese mitin, realizado sin la presencia del conductor del espacio, fue leído por el «riñón» de Quintela como una maniobra de posicionamiento indebida o, en el peor de los casos, un desafío a la autoridad política en momentos de ausencia.

Los comensales de Huaco

Para disipar dudas sobre quién ostenta la representatividad del proyecto, el asado del domingo contó con presencias de peso específico dentro del gabinete y el territorio. En la mesa principal se sentaron el ministro de Desarrollo, Igualdad e Integración Social, Alfredo Menem, una de las figuras con mayor proyección del gabinete; y el intendente de Sanagasta, Federico Sbiroli, un jefe comunal alineado incondicionalmente con la conducción provincial.

El mensaje que salió de Huaco fue unívoco: el proyecto es uno solo y el liderazgo de Quintela no se discute, esté o no en la provincia.

«Fue una demostración de fuerza y lealtad. Mientras algunos juegan a la política de salón aprovechando las vacaciones del ‘Gitano’, el quintelismo puro se junta para ratificar el rumbo», deslizó en off uno de los asistentes al almuerzo dominical.

Un verano movido

La aparición de «Picudo» Carrizo como organizador de la contra-cumbre también es una señal, entre otros dirigentes. Son quienes conocen como pocos los resortes del peronismo local y cuya reaparición en la escena pública suele indicar momentos de reordenamiento interno.

Con el regreso de Quintela a la actividad plena, se espera que estas tensiones decanten. Sin embargo, el asado de Huaco dejó en claro que el 2026 será un año donde las lealtades serán puestas a prueba y donde el «quintelismo puro» no está dispuesto a ceder espacios ante ningún armado paralelo.