La Casa Rosada apuesta a dividir a los mandatarios y evitar una foto de unidad en el CFI. Quintela aparece como uno de los opositores más duros y advierte sobre el impacto fiscal en la provincia.
El Gobierno nacional intenta desactivar la cumbre de gobernadores prevista en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde se buscaba fijar una postura común frente a la reforma laboral y, en particular, al capítulo de Ganancias para empresas que recorta recursos a las provincias. En Balcarce 50 confían en que al menos nueve mandatarios desistirán de participar, lo que desinflaría la iniciativa.
La estrategia oficial apunta a evitar una foto de unidad como la que en junio pasado reunió a 23 de los 24 gobernadores. En la Rosada aseguran que “a varios no les sirve de nada salir en la misma foto con Axel Kicillof y Ricardo Quintela”, señalando al bonaerense y al riojano como los opositores más duros al proyecto de Javier Milei.
En La Rioja, el gobernador Quintela se posiciona en el centro de la disputa. La provincia depende en gran medida de las transferencias nacionales y la baja de Ganancias para empresas significaría una merma de recursos que, según estimaciones, rondaría los $3,18 billones a nivel nacional. “No podemos resignar fondos que son vitales para sostener servicios básicos y programas sociales”, remarcan cerca del Ejecutivo riojano.
La Casa Rosada, en cambio, insiste en que la rebaja impositiva forma parte de la estrategia para reducir el “costo argentino” y que las provincias se resisten a acompañar. Patricia Bullrich ordena la discusión en el Senado, donde el oficialismo necesita una media sanción con margen suficiente para evitar tropiezos en Diputados.
En La Rioja, la preocupación no se limita a la caída de la recaudación. También se advierte sobre el deterioro de las rutas provinciales y nacionales, un tema que escaló en el gabinete nacional y que involucra al ministro de Economía, Luis Caputo. “Hay que definir qué hacer con nueve mil kilómetros de rutas y Toto está sentado sobre un fondo que es de las provincias”, señalan funcionarios que siguen de cerca el reclamo.
La sequía que afecta a la zona núcleo y la baja del consumo agravan el panorama. Para Quintela, la combinación de factores coloca a la provincia en una situación de vulnerabilidad que exige respuestas inmediatas. La cumbre en el CFI, aunque debilitada por la presión oficial, sigue siendo vista en La Rioja como una oportunidad para visibilizar el reclamo y marcar distancia con la Casa Rosada.
El Gobierno apuesta a dividir y negociar de manera individual con los mandatarios. En La Rioja, la pulseada se endurece: el gobernador se prepara para resistir y convertir la discusión por Ganancias en un eje central de la relación con Nación.





