En un encuentro postergado, Sergio Ziliotto se sentó con Adorni y Santilli para monitorear el goteo de $62.500 millones por la deuda previsional. La brecha con Ricardo Quintela se ensancha: para el oficialismo hay gobernadores «utilitarios» y otros en rebeldía total.
El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, rompió la inercia de la confrontación peronista y desembarcó este martes en Balcarce 50. Recibido por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli, el mandatario pampeano logró lo que hoy parece una utopía para el riojano Ricardo Quintela: una mesa de monitoreo técnico para cobrar los fondos que la ANSES adeuda a las cajas jubilatorias no transferidas.
La reunión, que duró poco más de una hora, tuvo como eje central el cronograma de desembolsos. Nación se comprometió a transferir un total de $62.500 millones durante 2026. El esquema arrancó con un pago inicial de $2.500 millones y seguirá con doce cuotas mensuales de $5.000 millones. Para Ziliotto, aunque mantiene su rechazo a la reforma laboral de Milei —a la que calificó como una «reforma tributaria encubierta»—, la prioridad es blindar el sistema previsional de sus agentes públicos.
El «club del cero»: la situación de La Rioja
La suerte de La Rioja corre por un carril opuesto. Mientras La Pampa construye un vínculo que en los pasillos de la Rosada definen como «utilitario», la administración de Ricardo Quintela permanece en el lote de las provincias con envíos cero. Según proyecciones basadas en el Presupuesto 2026, la deuda acumulada de Nación con las 13 cajas provinciales no transferidas ya supera los $2 billones.
En el caso riojano, la tensión es máxima. Quintela denunció recientemente que el Gobierno nacional retiene fondos por más de USD 1.000 millones correspondientes al punto de coparticipación y deudas previsionales, lo que ha llevó a la provincia a una situación de asfixia financiera que se tradujo en su momento en el uso de los bonos «Chacho». A diferencia de Ziliotto, que logró una mediación ante la Corte Suprema para destrabar pagos, el gobernador riojano se mantiene como el principal referente de la resistencia federal.
Radiografía de una negociación asimétrica
El ministro Diego Santilli viene de una gira por provincias dialoguistas (Mendoza, San Juan, Salta, entre otras) buscando apoyos para el paquete de reformas en el Congreso. La recepción a Ziliotto marca la intención del Ejecutivo de «dividir para reinar» entre los gobernadores del PJ:
- Acuerdo Pampeano: Auditorías compartidas entre ANSES y el Instituto de Seguridad Social de La Pampa que permitieron definir una cifra de financiamiento provisorio.
- Coparticipación Municipal: El 11,73% de lo que Nación envíe a La Pampa será coparticipado automáticamente a los municipios de esa provincia.
- Contraste Riojano: Sin auditorías aceptadas por Nación y con la paritaria docente y de salud bajo fuego por la falta de recursos federales.
«La Pampa busca lo que le corresponde por ley. No es un ‘toma y daca’ por el Presupuesto», aclaró Ziliotto al salir del Patio de las Palmeras, intentando despegar la gestión de fondos de su postura ideológica.
El fantasma de la Reforma Laboral
Pese al acuerdo por la caja jubilatoria, el gobernador pampeano le bajó el pulgar a la Reforma Laboral. Durante el encuentro, Adorni y Santilli intentaron seducirlo con los puntos de «modernización», pero Ziliotto se plantó: «Sin la participación de sindicatos y pymes, el debate nace sesgado».
Esta coincidencia táctica con el rechazo de Quintela no alcanza para unir sus destinos financieros. Para la Casa Rosada, el diálogo tiene un precio: la formalidad institucional que La Rioja, en su postura de confrontación total, parece haber perdido.





