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Menem ajusta el cerrojo: una sola sesión en febrero para blindar el recinto y apurar las leyes de Bullrich

El titular de Diputados busca limitar la actividad para evitar que la oposición se agrupe contra los DNU. La negociación por la baja de la edad de imputabilidad a 13 años y la reforma laboral que empuja la Rosada.

Martín Menem tiene un plan para el verano legislativo: minimalismo parlamentario. Con el inicio de las sesiones extraordinarias, el riojano busca concentrar toda la agenda de febrero en una única jornada de debate. El objetivo es doble: sancionar la ley penal juvenil y la reforma laboral, pero fundamentalmente, mantener las puertas del recinto cerradas el mayor tiempo posible para evitar que la oposición logre articular una mayoría que derogue decretos sensibles, como el de inteligencia o la disolución de la Andis.

La estrategia de Menem se coordina con el despliegue de Patricia Bullrich en el Senado, quien ya marcó el 11 de febrero en el calendario para tratar la reforma laboral y los cambios en la Ley de Glaciares. En Diputados, el oficialismo espera el «vuelo» de esos proyectos para darles sanción definitiva antes del 27 de febrero, sumando al temario el régimen penal juvenil.

La pulseada por los 13 años

El principal foco de conflicto en la ley penal juvenil es la edad de imputabilidad. Bullrich logró imponer su criterio: el proyecto de base será el que ella envió en julio de 2024, que fija el piso en 13 años. Sin embargo, en los pasillos de la Cámara Baja reconocen que el número final está en disputa.

«Vamos a intentarlo, pero si no están los votos, la edad será de 14», admiten fuentes del bloque libertario.

Menem corre contra el reloj reglamentario. Los dictámenes deben estar firmados diez días antes del cierre de las extraordinarias. Para aceitar la maquinaria, el oficialismo se apoya en Ignacio Devitt, subsecretario de Asuntos Estratégicos, quien se convirtió en el interlocutor cotidiano entre la Casa Rosada y los despachos legislativos.

Reforma laboral y resistencia provincial

Mientras Menem «portea» los votos en Diputados, Bullrich enfrenta su propia batalla con los bloques dialoguistas. La UCR y los partidos provinciales ya le bajaron el pulgar al capítulo fiscal de la reforma laboral, que propone reducir Ganancias a sociedades comerciales, afectando la coparticipación de las provincias.

* El dilema de Caputo: Bullrich advierte que si el Ministerio de Economía no compensa a los gobernadores, los artículos fiscales se caerán.
* Indemnizaciones: Se discute limitar el subsidio a las indemnizaciones únicamente para las grandes empresas.
* Frente Gremial: La CGT, sin margen para sumar aliados no peronistas contra la eliminación de la «ultraactividad», apuesta todas sus fichas a la judicialización por inconstitucionalidad.

El fantasma de los DNU

El apuro de Menem por sesionar solo una vez no es caprichoso. El recuerdo de la caída de capítulos clave del Presupuesto en diciembre sigue fresco. El oficialismo teme que, con el recinto abierto, la oposición se una para asestar golpes letales a la estructura de decretos de Javier Milei. Especialmente los que reformaron la SIDE y el área de Discapacidad, que están bajo la lupa del PRO y los bloques de centro.

La tropa liderada por Gabriel Bornoroni se reunirá este martes para escuchar a funcionarios de Minería sobre glaciares. Será la última rosca en el Salón Blanco antes de mudarse al quinto piso del Anexo, donde Menem espera terminar de cerrar los acuerdos para que la única sesión de febrero sea una victoria sin fisuras para el Gobierno.

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