El Gobernador reunió a su tropa constitucionalista en la Casa de Gobierno. Buscan territorializar los nuevos derechos de la Carta Magna provincial, con eje en la conectividad y el acceso al agua, en medio de la disputa por la coparticipación.
Ricardo Quintela decidió mover las piezas para consolidar el relato de la «Constitución más moderna del país». En un encuentro en el Salón Blanco, el mandatario riojano recibió a los ex convencionales constituyentes con un objetivo claro: que la nueva Ley Fundamental no quede en los despachos, sino que se convierta en una herramienta de resistencia política y social.
Acompañado por el secretario general de la Gobernación, Ricardo Herrera, y el ministro de Producción, Ernesto Pérez, Quintela instruyó a los suyos para iniciar una gira de promoción por toda la provincia. La intención es que los ciudadanos se apropien de conceptos que hoy son el núcleo de la disputa con la Casa Rosada: la renta básica universal, el derecho a la conectividad y la soberanía sobre los recursos naturales, especialmente el agua.
El eje de la Renta Básica
La movida no es casual. Mientras el Gobierno Nacional profundiza el ajuste sobre las provincias, La Rioja busca darle «raigambre constitucional» a la asistencia estatal. La renta básica, ahora consagrada en el texto provincial, se presenta como el escudo jurídico para sostener los planes sociales locales.
El control de los recursos estratégicos
En el entorno de Ernesto Pérez destacan que la jerarquización del acceso al agua como derecho humano busca frenar cualquier intento de privatización o avance de inversiones mineras que no cuenten con el aval estatal bajo los nuevos estándares ambientales.
«Es una constitución innovadora que es ejemplo para otras provincias», repiten en los pasillos de la Casa de Gobierno, mientras preparan la logística para que los convencionales bajen al territorio. La orden de Quintela es clara: fidelizar la base electoral a través de la pedagogía constitucional, reforzando la idea de una provincia con «autonomía y derechos consagrados» frente a lo que consideran un avance centralista de la gestión de Javier Milei.





