El gobernador riojano recibió a los referentes de Felipe Varela para aceitar la gestión local en servicios básicos. En paralelo, envió un mensaje de fuerte contenido político al despedir a una histórica dirigente de Ortiz de Ocampo.
Ricardo Quintela busca blindar su gestión en el interior riojano mediante un despliegue de «microgestión» que le permita mantener el control territorial frente a los desafíos económicos nacionales. En las últimas horas, el mandatario provincial encabezó una reunión clave con el intendente de Felipe Varela, Hugo Páez, y el diputado Antonio Veragua, con el objetivo de destrabar fondos y logística para servicios esenciales.
El encuentro, que en la Casa de las Tejas calificaron como «estrictamente operativo», se centró en el fortalecimiento del alumbrado, barrido y limpieza (ABL), áreas que hoy sufren el impacto del recorte de transferencias. Para el «Gitano», la estrategia es clara: mostrar que la estructura municipal sigue en pie a pesar del ajuste, apostando al trabajo conjunto como única salida para sostener la imagen positiva en los departamentos más alejados de la capital.
«Avanzamos en respuestas concretas para la comunidad. El trabajo conjunto entre la Provincia y los municipios es el camino», deslizaron desde el entorno del gobernador, reforzando la narrativa de unidad federal interna.
Un gesto al peronismo histórico
En el plano político-afectivo, Quintela no dejó pasar la oportunidad de consolidar su base militante. El gobernador expresó su pesar por el fallecimiento de Paula Luna de Alanis, una figura de peso en el departamento Ortiz de Ocampo.
La despedida a la dirigente no fue solo un acto protocolar. Al reivindicar su trayectoria marcada por la «justicia social» y la militancia territorial, Quintela envía una señal hacia el interior del PJ riojano: la importancia de las estructuras tradicionales y el respeto por la «vieja guardia» en un momento donde la renovación y las internas nacionales tensionan el armado local.
Con este doble movimiento —gestión de cercanía en Felipe Varela y mística partidaria en Ortiz de Ocampo—, el gobernador intenta mantener el equilibrio en una provincia que siente el rigor del escenario macroeconómico, pero que se aferra a la territorialidad como su principal activo político.





