El presidente de la Cámara de Diputados denunció intentos de «pudrir» las sesiones y defendió la apertura económica contra el «capitalismo de amigos». En La Rioja, el mensaje es directo para Quintela: se acabó la protección a los monopolios provinciales.
Martín Menem decidió no bajar la guardia. El presidente de la Cámara de Diputados, convertido en el brazo ejecutor de la «batalla cultural» en el Congreso, salió a denunciar lo que califica como el «síndrome de abstinencia de poder» del kirchnerismo. En una charla mano a mano con Luis Majul, el riojano acusó a la oposición de intentar «pudrir» la última sesión mediante actos vandálicos y maniobras reglamentarias para voltear el quórum.
«Les debe temblar el cuerpo, tienen sensaciones raras que los llevan a actos vandálicos en el recinto», disparó Menem, en una alusión directa a la resistencia que comandan figuras como Germán Martínez y la riojana Florencia López en el Senado. Para el titular de la Cámara baja, el peronismo todavía no digirió que «perdió en 2023, perdió en 2025 y volvió a perder en las legislativas provinciales».
El fin del «Capitalismo de Amigos»
Menem también aprovechó para bajar línea sobre la reconversión económica, un tema que en La Rioja resuena con fuerza por la parálisis de la obra pública y el conflicto con las industrias locales. Defendió la eliminación de aranceles para la importación (como en el caso del aluminio y los neumáticos), tildando la protección arancelaria de «capitalismo de amigos».
«Hace 70 años que dicen que necesitan tiempo para reconvertirse. ¿Cuánto tiempo más los argentinos vamos a pagar un 40% más caro lo que se consigue afuera?», lanzó.
Este discurso tiene un destinatario claro en La Rioja: Ricardo Quintela. Menem busca instalar que el modelo de «proteccionismo» provincial que defiende el gobernador es, en realidad, un negocio para pocos que pagan todos los riojanos. Incluso sugirió que el anuncio de despidos en empresas como Fate no es casualidad, sino una maniobra política coordinada con el gremio antes de tratar la reforma laboral.
La rosca en el Senado: ¿Se fractura el PJ?
Con la mirada puesta en lo que pasará en la Cámara alta, Menem celebró que el peronismo tenga su conformación «más exigua» desde el regreso de la democracia (25 senadores). «Es la primera vez que pierden esa proporción parlamentaria», sacó pecho. En el búnker de los Menem confían en que esta debilidad numérica facilitará la aprobación de la reforma laboral y la ley penal juvenil, dos banderas que Martín planea llevar a La Rioja como trofeos de guerra contra el «Gitano».
Internas cero y reelección en el horizonte
Pese a los ruidos por las internas en el gabinete nacional, Menem aseguró que la «mesa política» de La Libertad Avanza trabaja «a todo motor» y de manera consolidada. Descartó cualquier fisura y se alineó con las voces que ya piden la reelección de Javier Milei. «La economía se está acomodando, pudimos esquivar el precipicio y el futuro va a ser mejor», concluyó, enviando un mensaje de optimismo que busca contrastar con el «panorama apocalíptico» que suele trazar Quintela desde la Casa de las Tejas.





